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Desarrollo, sustentabilidad y reconstrucción

Columna de la investigadora Margarita Greene y la postdoc CEDEUS Elizabeth Wagemann, en el sitio del Consejo Nacional de Desarrollo Urbano.

Posteado por Por Gianitsa Corral Fecha 1 de agosto, 2017

Publicado en Consejo Nacional de Desarrollo Urbano

Por Elizabeth Wagemann, Margarita Greene  y Roberto Moris

Aunque Chile enfrenta amenazas naturales frecuentemente, los procesos de emergencia, reconstrucción y desarrollo sustentable no se encuentran integrados dentro de un mismo ciclo.

Terremotos, tsunamis, aluviones, inundaciones, erupciones volcánicas e incendios son frecuentes en la historia del país. Hemos experimentado dos de los diez terremotos más fuertes registrados en la historia, y estamos en la lista de los diez países más expuestos a riesgos múltiples (Dilley, 2005). Estas experiencias han influenciado las normativas y políticas públicas que definen la forma en que las ciudades se han desarrollado en Chile, en especial en lo relativo a las normas de construcción y la respuesta ante los desastres. A modo de ejemplo, luego de los terremotos de Valparaíso en 1906 se creó el Servicio Sismológico Nacional, luego del terremoto de Talca en 1928 se definió la Ley General de Urbanismo y de Construcciones (Ley 4563) que prescribe los primeros códigos sísmicos, después del terremoto de Chillán de 1939 se creó la Corporación de Desarrollo y Fomento (CORFO), después del terremoto de Illapel en 1971 se creó la Oficina Nacional de Emergencia (ONEMI) y luego del terremoto y tsunami de 2010 se propone la nueva Agencia Nacional de Protección Civil (CNID-CREDEN, 2016). Los códigos de construcción chilenos han sido revisados luego de cada sismo de gran magnitud, lo cual ha resultado en el buen comportamiento estructural de la mayoría de los edificios frente a terremotos, reduciendo el número de víctimas.

Pese a la alta frecuencia de estos eventos, no ha habido una comprensión integral en cuanto al contexto natural que condiciona el desarrollo de nuestras ciudades. Por lo tanto, la aplicación de diversos instrumentos para la emergencia, la prevención y la reconstrucción se han entendido como acciones desligadas entre si y no como parte de un mismo ciclo.

En el contexto internacional, desde la década de 1970 los especialistas vienen discutiendo sobre la necesidad de cambiar el enfoque desde la emergencia a la integralidad, reposicionando el rol de la planificación en los procesos de pre- y post-desastre (Davis, 1978). Actualmente se habla de un enfoque ‘simultáneo’, conocido como el ‘contiguum approach’, que promueve un modelo más dinámico donde las etapas post desastre se encuentran yuxtapuestas e informadas por todos los riesgos (Doninger, 2013; Lewis, 2001; Lieser, Padberg, Runge, & Schmitz, 2006; Lindahl, 1996). Aunque este proceso ha demostrado ser popular entre organizaciones internacionales y agencias de las Naciones Unidas, aún la forma tradicional de enfrentar los desastres sigue etapas secuenciales y desconectadas. Esta división secuencial ha sido identificada como una de las mayores barreras para abordar la complejidad del proceso de reconstrucción (Gray & Bayley, 2015, p. 12), y en el ámbito de la vivienda se traduce en la entrega de soluciones de emergencia que apenas cumplen los requisitos mínimos donde las familias se ven obligadas a vivir por años (Harris, 2011).

En el caso chileno, esta división entre etapas sigue existiendo y no se puede reconocer una visión holística desde el Estado y la Sociedad en general. Soluciones entregadas para el corto plazo exponen a las familias a nuevos riesgos, como ha sucedido con las casas de emergencia construidas en Tocopilla luego del terremoto del 2007 y que fueron destruidas por un deslizamiento de tierra en el año 2015. Sin embargo, la ONEMI ha ido cambiando su foco, después de evaluar la respuesta al terremoto y tsunami de 2010, en búsqueda de la integración de las etapas y sectores involucrados. Por ejemplo, la Plataforma Nacional para la Reducción del Riesgo de Desastre, coordinada por la ONEMI, busca integrar de manera transversal las políticas y la planificación en concordancia con los Marcos de Acción de Hyogo (2005) y Sendai (2015) (ONEMI, s. f.). Asimismo, el Marco de Acción de Sendai (2015) busca la vinculación entre el Desarrollo Sostenible (UNDP), y la Reducción de Riesgos de Desastres, e indica que no puede existir desarrollo si los riesgos y las vulnerabilidades de las comunidades no son reducidos (UNISDR, 2015). Sin embargo, esta vinculación es un área nueva, y por lo tanto no existen estrategias o programas de referencia que puedan aplicarse al caso chileno.

Para lograr que Chile sea un país pionero en términos de desarrollo, preparación frente a desastres y resiliencia, los objetivos de desarrollo sustentable deben estar ligados a la reducción de riesgos y vulnerabilidades. Con un equipo multidisciplinario del Centro de Desarrollo Urbano Sustentable (CEDEUS) y el Centro de Investigación para la Gestión Integrada del Riesgo de Desastres Naturales (CIGIDEN) estamos investigando la respuesta frente a desastres históricos en Chile, con el objetivo de entender los procesos existentes y proponer estrategias para fortalecer la conexión entre emergencia, reconstrucción y desarrollo como parte de un mismo proceso que requiere una mirada de largo plazo.

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