Las diferentes medidas tomadas para hacer frente a la pandemia han tenido un impacto desigual en comunas con alta pobreza multidimensional, como aquellas presentes en la periferia de Santiago. La crisis sanitaria también ha agudizado las brechas de género, tanto en relación a la presencia de las mujeres en el mercado laboral, como en la distribución del trabajo no remunerado (de reproducción y cuidado), asociado histórica y culturalmente al sexo femenino. La intersección entre género y la vulnerabilidad urbana es un tema de interés para las políticas públicas urbanas, en la medida en que gran parte de la población vulnerable es del género femenino: 54,3% de las personas en situación de pobreza extrema son mujeres (INE, 2017). Esta intersección también ha sido observada en investigaciones realizadas previamente por el Centro de Desarrollo Urbano Sustentable (CEDEUS) en territorios donde ha realizado investigación aplicada y actividades de participación, con el apoyo del Ministerio de Vivienda y Urbanismo (MINVU), por medio del Programa de Regeneración de Conjuntos Habitacionales (en adelante Programa de Regeneración). Desde el año 2018, el programa Laboratorios Urbanos de CEDEUS ha generado una relación de colaboración con el Programa de Regeneración en cuatro de los barrios donde se ejecuta en la Región Metropolitana. Estos son: las villas Volcán II, Volcán III, Marta Brunet – pertenecientes al territorio Bajos de Mena– en Puente Alto; y Parinacota, en Quilicura (Figura 1). Estudios previos desarrollados por CEDEUS y el Programa de Regeneración en estos territorios generaron antecedentes sobre la habitabilidad, entorno construido y movilidad cotidiana (Tabla 1), que llevaron a considerar la necesidad y relevancia de comprender los cambios acontecidos en las experiencias de habitar y movilidad en estos territorios, durante la pandemia.