La cultura de la basura

Diario El Sur / 9 de diciembre de 2018 / Por Francisco de la Barrera, ecólogo e investigador CEDEUS.

Para avanzar realmente hacia la sustentabilidad de las ciudades es necesario que hagamos transformaciones radicales respecto a lo que estamos haciendo hoy. La basura es un tema altamente problemático para las ciudades, en tanto las personas generan un gran volumen de desechos, que en el mejor de los casos es dispuesto en contenedores adecuados para ser posteriormente trasladado por camiones hacia rellenos sanitarios. Este modelo es apoyado por iniciativas para reducir, reciclar y reutilizar los materiales antes de desecharlos de manera definitiva. No obstante, las campañas para mejorar el proceso de reciclaje o reutilización, se suma a un problema aun mayor, que es la gran cantidad de basura que se arroja o abandona de manera intencional en lugares como playas, ríos, sitios eriazos o bordes costeros de nuestra región.

Una reciente iniciativa legal, aprobada por el Congreso, busca sancionar a quienes dejen «basura, materiales o desechos de cualquier índole” en espacios naturales como “playas, riberas de ríos o de lagos, parques nacionales, reservas nacionales, monumentos naturales o en otras áreas de conservación de la biodiversidad declaradas bajo protección». Esta iniciativa, aborda la conducta de personas que muy probablemente visitan de manera esporádica estos espacios y que llevan consigo alimentos y bebidas con todo el empaquetado que éstos traen, entre otros elementos plásticos.

Si la sustentabilidad como proceso requiere de conductas radicalmente nuevas a las que generan un alto impacto ambiental, y un menoscabo de la calidad de vida, la gestión de las basuras requiere abordarse de una manera más compleja. Las personas que visitan estos espacios naturales provienen de lugares lejanos, sea otra ciudad, otra comuna o incluso otro sector de su misma ciudad o localidad. En ese espacio residencial o turístico del cual provienen se suele contar con basureros pequeños, medianos y grandes, con una alta frecuencia de retiro de basuras, con acciones municipales e individuales de limpieza fuera y dentro de los hogares, por los que incluso se pagan derechos de recolección y tratamiento de la basura, con retiro cotidiano y su consiguiente tránsito por la ciudad y carreteras para disponer las basuras en rellenos.

¿Por qué entonces sobrecargar las capacidades de los municipios que reciben esporádicamente a visitantes? ¿Para qué incrementar el paso de camiones por espacios con valor turístico y/o natural? ¿Es realmente necesario llenar esos espacios de contenedores de basura dentro de espacios de alto valor?

El tránsito hacia la sustentabilidad requiere de grandes cambios culturales y de mayores responsabilidades individuales y comunitarias. Hacerse cargo de la basura es primero preocuparse de reducir su generación, desde el origen y con conciencia de que esa basura debe volver al punto de origen, es decir, al propio hogar o sitio de alojamiento temporal, donde ya existe un sistema más organizado y con menos presión puntual para gestionar esas basuras. El hacerse cargo es también respetar el valor natural del lugar que se visita y de las nuevas generaciones que lo visitarán.

Fuente: Diario El Sur.