La deuda de equidad en transporte

 

PAUTA/ 05 de marzo 2019/ Si se divide a los santiaguinos según su nivel de ingreso en cinco quintiles, lo que se comienza a observar es que el sector con mayores recursos, además de realizar la mayor parte de sus viajes en automóvil, también concentran los mayores niveles de contaminación para la ciudad. Esta es una de las conclusiones que se desprende del estudio sobre inequidad en el transporte realizado por el Centro de Desarrollo Urbano Sustentable (CEDEUS) de la Universidad Católica en febrero de este año.

“Si yo comparo la cantidad de energía que consume en transporte una persona del quintil de mayores ingresos, es ocho veces más que la del quintil más bajo. Es cinco veces más la contaminación”, explica Juan Carlos Muñoz, director del CEDEUS, en Voces de la Gran Ciudad.

“La forma en que estamos invirtiendo y trabajando la ciudad no se condice con la inequidad que estamos observando”, agrega el ingeniero.

Ordenamiento territorial
Según Muñoz, lo que hace falta en Santiago son más centros de actividades. Actualmente las inversiones y nuevas ofertas laborales se concentran en el cono oriente de la ciudad, y el problema es que cada vez se van moviendo más hacia el oriente. Esto a su vez lleva a que los grupos de mayores ingresos “sigan” estos centros y migren a esas zonas.

“La preocupación que a mí me surge tiene que ver con que las inversiones en transporte muchas veces tienden a concentrar y solidificar esa tendencia”, señala el director del CEDEUS. “Es grave como fenómeno ya que la gente que vive en Maipú, Pudahuel o San Bernardo, observa que las oportunidades están cada vez más lejanas., y cuando yo estoy a 25 km de mi oportunidad laboral, la verdad es que no hay transporte que te resista una calidad de vida adecuada”, agrega.

Para el ingeniero, la carencia de una autoridad metropolitana que vele por la ciudad completa es otro de los problemas que le preocupa. Muñoz ejemplifica con el caso de Colina, Chicureo y Chamisero, donde para acceder se hace necesaria la tenencia de un auto, porque la baja densidad de los sectores dificulta la tenencia de un transporte público razonable.

“Yo creo que debiéramos preguntarnos si de verdad queremos que la ciudad crezca así. En mi opinión no. En mi opinión debiéramos fortalecer que haya una buena densidad en torno al, cada vez mejor, transporte público que tenemos en Santiago”, comenta Juan Carlos Muñoz.

Los dos bandos

Por un lado, están quienes piensan que la solución a la ciudad tiene que ver con un buen sistema integrado de transporte publico y desincentivar el uso del automóvil. Por el otro, están aquellos que proponen una solución enfocada en el metro y las autopistas.

Muñoz comenta que no es que los primeros estén en contra del Metro, “no hay quien esté en contra del Metro, lo que uno quiere es que haya buen transporte público […], pero el Metro no basta, el bus juega un rol muy relevante también en la ciudad”, señala.

Según el estudio del CEDEUS, la inversión fiscal en modos activos, como caminata y bicicleta, es menor a un 3%. Asimismo, el presupuesto destinado a buses es comparativamente menor al que recibe Metro, a pesar de que, del total de viajes en transporte público, el 78% de ellos tiene al menos una etapa en buses.

Una ventaja que a veces no se toma en cuenta, pero que es fundamental en relación al transporte en superficie, es que el fortalecimiento de este conlleva una disminución en el espacio vial que se destina al automóvil.

FUENTE: PAUTA