Muros vivos limpian el aire de la ciudad

Lampranthus spectabillis

En Santiago, la capital de Chile, cada vez más construcciones tienen sus paredes exteriores cubiertas por vegetación. Los llamados muros vivos son un aporte al paisaje urbano y también ayudan a controlar la temperatura de los edificios. Ahora, una investigación local revela que además pueden disminuir la contaminación en el ambiente.

 

“Nuestras ciudades tienen exceso de material particulado y en los últimos años se han implementado una serie de medidas que han reducido significativamente su presencia en el aire. Desgraciadamente, a la vez que se logran mejoras, estas medidas van agotándose y hay que buscar nuevas alternativas”. Así explica Jorge Gironás, investigador del Centro de Desarrollo Urbano Sustentable (CEDEUS) y profesor de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Católica de Chile (UC) el interés por estudiar el impacto de los llamados techos verdes o muros vivos en la reducción de la contaminación.

¿Y cómo lo hicieron? En el Laboratorio de Infraestructura Vegetal (LIVE) de UC, cultivaron un muro vivo con las principales especies utilizadas en estas instalaciones en el país y, luego, simularon las condiciones ambientales a las que están expuestas al aire libre, midiendo la capacidad de las especies de absorber partículas contaminantes.

Margareth Viecco, ingeniera y doctorante CEDEUS, explica que sacaban las hojas de las plantas del laboratorio, extraían las partículas presenten en ellas y luego medían su cantidad en una micro balanza. De esta forma identificaron que dos especies; Lampranthus spectabillis y Sedum álbum, son las más eficientes a la hora de absorber PM10 y PM2.5.

Las partículas presentes en el aire, independiente de su composición química, se clasifican por su tamaño en micromicrómetros y varían entre PM1 y PM10, cuyas siglas provienen de Particulate Matteres decir material particulado.

Las PM10 surgen del polvo o polen y en el diámetro de un cabello puede haber hasta 5 partículas de ellas. En el caso de las PM 2.5, éstas son tan chiquitas que pueden ingresar al tracto respiratorio, se consideran altamente tóxicas y han sido asociadas a enfermedades cardiovasculares. Se generan en la combustión de la leña y en emisiones vehiculares, por lo que  su presencia  es mayoritaria en zonas urbanas.

Lampranthus spectabillis se parece al “rayito de sol”(Lampranthus multiradiatus) y se podría decir que es su prima, siendo su nombre popular, uña de gato. Sedum álbumes llamada en algunos países uva de gato. ¿Cómo logran estas plantas “gatunas” atrapar las partículas? Viecco explica que “las partículas se depositan en la superficie de las plantas y algunas se adhieren,  incluso tanto, que no se despegan. Otras, se deslizan cuando se mojan y algunas, entran por la cavidad estomática de la planta y quedan atrapadas en ella”.

¿Las plantas pueden morir por el exceso de PM10 y PM2.5 en el ambiente? Puede llegar un punto de saturación donde las plantas se obstruyen, entran en stress y mueren, sostiene la ingeniera. Y agrega, como no existen investigaciones para identificar ese punto exactamente, es muy importante que el diseño de los muros vivos o techos verdes considere condiciones adecuadas de riego y limpieza.

¿Cuántos muros vivos se necesitan para limpiar el aire de una zona? Margareth señala que esa es justamente la investigación que viene a continuación, para identificar cuánta vegetación sería necesaria en estas estructuras (muros, techos u otras),  en una determinada ciudad y cuáles son las características de su diseño para que, realmente, puedan contribuir a descontaminar las urbes.

Jorge Gironás sostiene que lo más relevante de este estudio, es que demuestra que hay una capacidad de captura asociada a las plantas de las cubiertas vegetales y que depende del tipo de vegetación. Los muros vivos o techos verdes son, entonces, una buena alternativa en ciudades consolidadas, donde no es fácil implementar nuevas áreas verdes, porque el suelo es escaso.

FUENTE: EXPLORA.CL