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FOTO: KARIN POZO/AGENCIAUNO[/caption]
27 de octubre del 2021/ The Clinic/ El investigador CEDEUS Luis Fuentes, director del Instituto de Estudios Urbanos y Territoriales de la Pontifica Universidad Católica de Chile, fue entrevistado sobre las propuesta de vivienda de los programas de gobierno de las candidaturas presidenciales 2021.
Según las últimas cifras de la
Cámara Chilena de la Construcción, actualmente existe un
déficit habitacional de
739.603 viviendas, lo que se traduce en más de
2 millones de personas que requieren de un lugar donde vivir. Del total, son necesarias más de
425 mil viviendas para terminar con el
allegamiento, mientras que se necesitan otras
313 mil para reemplazar aquellas viviendas en
estado de deterioro.Sumado a esto, el
alza en el número de
campamentos es una de las grandes consecuencias de la
crisis económica provocada por la
pandemia. En marzo de este año,
TECHO publicó los resultados del
Catastro de Campamentos 2020-2021, los que revelan que actualmente existen
969 campamentos en Chile, donde habitan más de
80 mil familias. En comparación con el
Catastro Nacional de Campamentos del
Ministerio de Vivienda y Urbanismo del año
2019, estos nuevos resultados reflejaron un
aumento del 73,5% en la cantidad de familias que habitan en estos lugares.El
deterioro de las viviendas sociales, el número
insuficiente de
subsidios habitacionales, el precio de los
suelos e incluso el
cambio climático son otros de los diversos aspectos a considerar para hacer frente a un problema que se hace cada vez más
complejo de tratar, en especial debido a la
falta de políticas públicas capaces de enfrentar a tiempo estos problemas.Para
Yasna Contreras, doctora en
Arquitectura y Estudios Urbanos, académica de la
U. de Chile y fundadora de
Vivienda Migrante, la dificultad en el acceso a la vivienda es algo que se instauró desde la
dictadura. “Esa
separación, que favoreció los
intereses inmobiliarios, es la que explica varias cosas hoy: la dificultad en el acceso a la vivienda y el valor de la vivienda. Nosotros tendríamos que pagar un valor de propiedad en
precio chileno, no en
UF, porque los suelos se mantienen en precio chileno y
la UF crece todos los días”, señala.
Walter Imilan, investigador del
Núcleo Milenio Movyt y académico del
Centro de Estudios Arquitectónicos, Urbanísticos y del Paisaje de la
U. Central, hace un duro diagnóstico de la situación.
“El principal problema es que la política de vivienda, tal como está hoy en día,
es una política fracasada. No me refiero al sistema de los subsidios, sino a la idea de que el
mercado regule la construcción de viviendas. Los precios han ido aumentando y los costos de la vivienda pública comienzan a
aumentar explosivamente”, dice.“Nos encontramos ante un gran problema que, a pesar de la similitud con las cifras que existían en los
años 90, hoy es distinto, porque es mucho más
complejo de abordar. Empujado por eso, tenemos un problema bien grave de
crecimiento en el cual ha aumentado bastante la
brecha entre el
alza del precio de las viviendas y el
ingreso de los hogares. Eso nos ha llevado a que el
sueño de la casa propia hoy se vea cada vez más
lejano”, dice
Luis Fuentes, director del
Instituto de Estudios Urbanos de la
U. Católica e investigador principal del
Centro de Desarrollo Urbano Sustentable (CEDEUS).A través de la mirada de
expertos/as dedicados a estudiar el problema de la vivienda desde diversos ámbitos en el país, en The Clinic analizamos las
principales problemáticas que convierten este tema en una de las
prioridades a considerar en un
próximo gobierno. Del mismo modo, repasamos algunas de las
propuestas presentes en los programas de los candidatos
Gabriel Boric,
José Antonio Kast,
Yasna Provoste y
Sebastián Sichel.
Estado de la vivienda
Isabel Serra es arquitecta e investigadora del
Laboratorio Ciudad y Territorio de la
U. Diego Portales. En su opinión, el principal
problema es la financiarización de la vivienda. “En Chile y en el mundo en general, para todos los sectores, está siendo muy difícil el acceso a la vivienda. Esto ocurre por el proceso conocido como
financiarización de la vivienda, que tiene que ver principalmente con que la vivienda, que antes
se construía para vivir, hoy se está transformando en una
herramienta de especulación financiera”.Para la investigadora, este proceso provoca diferentes consecuencias. “Una es la
baja en la calidad. Vemos que la vivienda que se construye hoy en día no tiene los
estándares adecuados para una
buena habitabilidad. Son viviendas muy pequeñas, en
torres hiperdensificadas. Los
proyectos inmobiliarios no están pensados para que la gente tenga una
buena calidad de vida, sino que buscan la
maximización de la rentabilidad del inversor y no se piensa en la persona que
habita la vivienda”, señala.El académico Luis Fuentes hace hincapié en que, actualmente, el enfoque de las políticas públicas no va en el camino correcto. “Antes era un problema absolutamente
secundario, siempre estaban primero las
pensiones, la
educación y la
salud. La vivienda aparecía como un problema oculto. A pesar de que sigue siendo secundario, hoy es mucho
más visible. El problema es que muchas de las políticas públicas apuntan al
síntoma, a abordar el déficit habitacional, pero no apuntan a tratar de cambiar
las causas que generan ese problema de
exclusión en la ciudad”, dice.En ese sentido, una de las
raíces del problema estaría en el
aumento de precios de la vivienda, lo que responde a múltiples factores y que, según Fuentes, debe abordarse con
múltiples principios. “También tenemos que entender que no es solamente un problema de la vivienda, sino que también es un problema de
acceso a la ciudad. No tenemos que ver
aisladamente las políticas como un tema de déficit habitacional. Hay también otros desafíos que van
amarrados a ese elemento de la vivienda. Por lo tanto, tenemos que abordarlo desde el punto de vista del
barrio. El cómo se
insertan y se
integran esas
familias a las cuales nosotros les damos una
solución habitacional”, recalca.La académica Yasna Contreras resalta que es importante
incluir a la comunidad en la discusión de las políticas, algo que no ocurre hoy en día. “Hay que hacer un
ejercicio de
definir con la comunidad lo que se entiende como
vivienda digna. Otro problema es construir vivienda
desde y para Santiago, sin pensar que tenemos una
geografía compleja que exige que las
materialidades sean distintas. Ese salto tampoco lo hemos dado. Hay que entender la vivienda no como un objeto que es propiedad solo del
Ministerio de Vivienda y Urbanismo, sino que aperturar la idea de la vivienda en un
sentido más amplio. La vivienda significa muchas cosas para las personas: significa
apego,
seguridad,
estabilidad”, dice.Frente al aumento de campamentos desde el inicio de la pandemia, la experta señala que es necesario ampliar la perspectiva. “Dejemos de hablar de los campamentos como unidades territoriales y sociales
homogéneas. Tenemos que dejar de echarle la culpa a los
migrantes de ser productores de viviendas en los campamentos. También hay muchos chilenos que han tenido que
arbitrar entre pagar la educación de los hijos, la salud y arrendar. Muchos
arriendan sus viviendas y se van al campamento para
subsistir”, agrega Contreras.Así, los expertos detallan cuatro grandes
problemas que dan cuenta del estado actual de la vivienda: el
acceso y déficit habitacional, la
baja calidad de vida en la vivienda, el
alza de los precios durante las últimas décadas y el
aumento de los campamentos. En base al diagnóstico de los expertos, a continuación, revisamos algunas de las propuestas de los
candidatos presidenciales.
Propuestas de los candidatos
“El derecho al buen vivir: Vivienda, Ciudad y Territorio” es el nombre que llevan las propuestas programáticas del candidato
Gabriel Boric en vivienda. A través de
cinco ejes, sus propuestas se enfocan en la necesidad de que el Estado asuma un rol
activo en las soluciones, la creación de la
Corporación Regional para la Vivienda y el Territorio (COREVIT), un
Banco de Suelos y Propiedades con Interés Social, la
integración de los barrios, el
derecho a la vivienda digna, un plan de
respuesta a los campamentos y la
construcción de viviendas sustentables.Para hacer frente al déficit habitacional, el candidato propone la construcción de
65 mil viviendas por año, buscando reducir en un
40% del déficit habitacional durante los cuatro años de gobierno, con una construcción de
260 mil viviendas en total. Con respecto a los campamentos, propone que “no habrá
desalojos de terrenos
sin solución habitacional para las familias que se encuentren en una toma de terreno y estén constituidas en un campamento”.Con el nombre
“Atrévete a mejorar tu barrio y tu comunidad”, el
programa de
José Antonio Kast propone la
habilitación de terrenos fiscales sin uso para mejorar los programas de vivienda social, el impulso a
programas de subsidio de arriendo, programas de
mejoramiento a la vivienda social, la posibilidad de complementar las pensiones “apalancándolas con viviendas e inmuebles” como una alternativa para
adultos mayores y generar
incentivos al ahorro voluntario permitiendo que este sea utilizado para el
pie de una vivienda.Dentro de sus propuestas, también hace referencia a la
integración en vivienda. Por medio de esta, busca
garantizar el acceso universal a la vivienda para aquellos
sectores más excluidos: las
personas en situación de calle,
migrantes irregulares y
grupos estancados. En el caso de los campamentos, se compromete a dar
especial urgencia al tema. Cuenta también con propuestas pensadas especialmente en los
adultos mayores a través de
“Envejecer en Casa”, un programa de mejoramiento y adaptación de viviendas de personas mayores.
“Vivienda digna, urgente y para todos y todas” postula el programa de
Yasna Provoste. Las propuestas de la candidata giran en torno a planes maestros de vivienda de
gestión integrada, la
vinculación de la vivienda con el territorio, la implementación de un
Banco de Suelos por comuna,
subsidios de reactivación urbana, la
reducción de los tiempos de espera en proyectos habitacionales para reducir el déficit, el impulso a
viviendas de calidad energética, el
derecho a la ciudad y la primera
“Ley Nacional de Campamentos” para dar una rápida solución a la problemática.Con el objetivo de
reducir el déficit, la candidata propone la construcción de
100 mil viviendas anuales, lo que sumaría un total de
400 mil viviendas en el período presidencial. Busca, además, dar un
enfoque de género al problema de la vivienda estableciendo una
cuota de género en la asignación de subsidios e impulsando el
“Programa Te Protejo”, otorgando
subsidios de arriendo a
mujeres víctimas de violencia intrafamiliar.En el programa de gobierno del candidato
Sebastián Sichel, las propuestas giran en base a
“Mejorar el sistema de acceso a la vivienda”. A través de
nuevas líneas de financiamiento, el
refuerzo al Banco de Suelos, el
impulso a la política de arriendo y la
incorporación de nuevos seguros, sus propuestas buscan generar una
mayor integración social y
asegurar la vivienda frente a contextos más complejos. Con respecto al déficit de vivienda, el candidato propone solucionar
al menos la mitad del déficit habitacional existente.Con el objetivo de
integrar a las
personas migrantes en la ciudad, el candidato propone “focalizar recursos en
programas de subsidio al arriendo entre los inmigrantes”. Esto, como una forma de ubicarlos en
centros productivos y
facilitar su acceso al trabajo. Y con respecto a las familias que habitan en
campamentos, el programa
no menciona ninguna medida que busque abordar las necesidades actuales.Sobre los puntos en común de las propuestas, “todos están de acuerdo en
fortalecer el banco de suelos, algo que ya se empezó a hacer. Incluso, el programa de Boric plantea un
Banco de Vivienda Pública. También están todos de acuerdo en
producir una cantidad importante de viviendas, entre
60 mil y 100 mil viviendas al año, lo cual es bastante. La producción de viviendas va a ser algo importante, aparentemente, según estos programas”, destaca el investigador Walter Imilan.
¿Son adecuadas las propuestas?
Como un primer
análisis general, la investigadora de la UDP, Isabel Serra, señala que “el tema es tratado desde un punto de vista
demasiado técnico. Creo que falta
conceptualizar y teorizar más lo que significa la vivienda:
calidad de vida,
vivienda digna,
vivienda adecuada. En general, falta elaborar de mejor manera la vivienda como la
unidad básica del desarrollo superior de las personas”.En ese sentido, “los programas de Yasna y Boric incorporan todos los temas de
barrio, de
infraestructura y
áreas verdes. Eso sí, la vivienda debe ser mirada desde una
lógica integrada. No solamente desde el punto de vista funcional del barrio, sino que desde el
punto de vista social. Hay algo que
nadie menciona y que tiene que ver con la
relación con el trabajo. Ningún barrio va a tener un buen desarrollo si es que no hay un trabajo en un área que sea
accesible. Creo que sería fundamental incorporar la lógica de
proveer vivienda cerca de los puestos de trabajo o incentivar a que
el trabajo se traslade a los barrios para reactivarlos”, remarca la académica.La académica Yasna Contreras hace la diferencia entre las propuestas de Boric y Kast con respecto a los grupos a quienes se dirigen sus programas. “Boric vincula la idea de vivienda, ciudad y territorio y
no le pone un color ni racializa su discurso. En el caso de Kast, él
radicaliza a las clases medias y los
inmigrantes. Eso me parece en general un
error, porque la propuesta programática de Gabriel es que el derecho al buen vivir significa reconocer un
Estado plurinacional. Él sitúa la discusión en dar garantías de repartir el poder de mejor forma entre las comunidades, pero
no segrega en el discurso”, señala.En la línea de las propuestas de Boric con respecto al desarrollo regional, Isabel Serra agrega que “en los
gobiernos regionales, aunque hoy en día tienen
poco poder y están peleándola, está la clave para establecer de manera más
ordenada, sustentable y con un
financiamiento más importante la
planificación de vivienda pública en los
territorios regionales. Es imperioso y urgente, nada de esto funciona si es que los planes de ordenamiento regional no son normativos. Los planes reguladores ya no están dando abasto y las municipalidades no están siendo capaces de poder contrarrestar el
acoso inmobiliario. Aquí el rol de los gobiernos regionales es
fundamental”.“En las propuestas de Boric, Provoste e incluso Kast, con ciertos matices, se aborda el tema de la
revisión de los subsidios de vivienda. También se incorpora el
arriendo como un tema muy relevante. En cambio, en el programa de Sichel, el arriendo prácticamente no existe. No va a tener ninguna prioridad. La
vivienda en propiedad va a ser la protagonista si es que él llega a
La Moneda”, dice Luis Fuentes.Con respecto a José Antonio Kast, el experto Walter Imilan
critica el programa dirigido a adultos mayores. “Kast tiene un programa que se llama “
Envejecer en casa”, que es un
pésimo nombre. Lo que se indica hoy respecto al envejecimiento tiene que ver con un
envejecimiento activo, vinculado a que las personas mayores
salgan de sus casas. Ahí te das cuenta de que hay
poco conocimiento de cómo la vivienda se tiene que articular con otras cosas. Hace
falta una mirada integral, de articulación con otros campos”, dice.“Todos hablan de fortalecer la vivienda de arriendo. El programa de Boric habla de
diversificar los tipos de propiedad. Menciona la
propiedad colectiva,
cooperativa, que es bien importante, porque
ya no es posible pensar solo en la vivienda social como vivienda de propiedad privada. También hay un foco en vivienda para adultos mayores, que también es importante”, destaca Imilan.
“Creo que es bien interesante que dos de los candidatos, que son Provoste y Boric, propongan también una
revisión de la gobernanza de la vivienda. No se trata solamente de cambiar y revisar los instrumentos, sino que
revisar la institucionalidad para resolver el tema de la vivienda. Eso, a mí me parece que es
sumamente importante como proceso de gestión”, destaca Luis Fuentes.“Yo diría que en general, los candidatos se la juegan por la
disponibilidad de suelo como uno de los mecanismos para tratar de abordar este problema de la valorización de la vivienda. Y en el caso de Kast, lo aborda como una
solución a través del mercado. Él cree mucho en el tema de las concesiones de suelo, en las concesiones para el tema del arriendo. Cosa que también aparece en el programa de Provoste con este mecanismo de vivienda en arriendo a través de algún tipo de concesiones”, agrega Fuentes.Con respecto a la construcción de
65 mil a 100 mil viviendas anuales propuestas por Boric y Provoste, tanto Isabel Serra como Luis Fuentes coinciden en que asumir una tarea como esta es
difícil. “No tenemos ni los
recursos humanos ni los
recursos materiales para poder proveer de esas soluciones. No están los recursos para
elaborar,
ejecutar y sobre todo
fiscalizar la buena construcción de esas viviendas”. Por otra parte, Luis Fuentes señala que “no sería una tarea fácil con la
valorización que tenemos del suelo. Con el alza en los costos de los
materiales es súper difícil asumir ese desafío. Aunque tampoco es imposible si se mejoran los mecanismos y la gestión de los subsidios”.Con respecto a los retos pendientes, “llama la atención que
ninguno de los candidatos propone alguna medida para
desincentivar, desde el punto de vista de los
impuestos, esas inversiones que se están haciendo sumamente comunes hoy en día y que generan una alta demanda por vivienda, lo que incide a su vez en los problemas de acceso. Ahí tenemos un tema que es financiero. Se escapa un poco de la política urbana, pero incide y tiene unos vínculos sumamente fuertes con el proceso de
valorización de la ciudad”, remarca Luis Fuentes.“Todos parten desde el diagnóstico del mercado de los suelos, del aumento de precios, pero
nadie se propone realmente intervenir el mercado inmobiliario. Quizás porque políticamente no es muy fácil plantearlo, pero a lo más está esta idea de que el Estado juega un rol dentro del mercado. En mi opinión, la intervención del mercado del suelo
es fundamental”, agrega el investigador Walter Imilan.Sobre la
descentralización, Yasna Contreras señala que “hay que empezar a mirar desde Santiago hacia el sur. El cómo proyectamos la vivienda en un
contexto de cambio climático. En Santiago nos estamos ahogando por la
contaminación ambiental, tenemos una
escasez hídrica. Tenemos que proyectar cómo vamos a ocupar los territorios que quedan. Qué va a pasar con las segundas residencias, porque probablemente muchos tengamos que ir mucho más al sur
a vivir de otra manera”, agrega.Por último, para Walter Imilan la clave está en “
cambiar el punto de vista desde dónde se planifica el territorio.
No planificarlo desde arriba, sino que planificarlo desde lo que hacemos las personas. Si uno considerara cómo se mueven las personas y van integrando distintos espacios de la ciudad y planificaras para eso,
mejoraría claramente la calidad de vida de las personas”.