Uso de la bicicleta


LA TERCERA/27 de octubre 2018/ Carta al Director de Ricardo Hurtubia investigador CEDEUS y profesor Escuela de Arquitectura y Departamento de Ingeniería de Transporte UC.



Se ha tratado de instalar en la opinión pública la idea de que la bicicleta es un modo de transporte “de élite”, por lo que promover su uso y construir infraestructura para ella sería regresivo. Sin embargo, los datos dicen otra cosa.
Según la última encuesta origen-destino, el uso de la bicicleta ha crecido en Santiago de una forma tal que todos los grupos socioeconómicos la usan en proporciones similares, llegando a 700 mil viajes diarios en 2012 (un 4% de todos los viajes) y hoy con alta probabilidad de superar el millón. Es importante destacar que este número de viajes es notablemente similar al número diario de viajes en auto que utilizan autopistas urbanas, con la diferencia de que el gasto público en autopistas urbanas (por ejemplo, los US$ 450 millones de subsidio para AVO) es al menos 100 veces mayor que el gasto público en la construcción de infraestructura para la bicicleta.

Considerando la baja inversión en ciclovías y otras facilidades, el 4% de viajes en bicicleta de Santiago es sorprendente y comparable con lo logrado por ciudades como Londres o Nueva York, donde la inversión ha sido significativamente mayor. Esto nos da luces del potencial de la bicicleta como medio de transporte, especialmente tomando en cuenta que un 50% de los viajes diarios que se hacen en auto son de menos de 5 kilómetros, una distancia perfectamente pedaleable y donde, en horas punta, la bicicleta es generalmente más rápida.
Entonces, considerando los beneficios en términos de salud, emisiones y reducción de la congestión, ¿por qué no invertimos más en este modo de transporte? ¿Se están asesorando bien nuestras autoridades?

Es clave que las decisiones de inversión y las políticas públicas urbanas se basen en la evidencia empírica y científica, acompañadas de una necesaria discusión ciudadana, en vez de prejuicios o caricaturas que entorpecen el desarrollo sustentable de nuestras ciudades.