Pobreza de transporte: Una brecha pendiente que Chile debe disminuir

Juan Carlos Muñoz, ministro de Transporte

Juan Carlos Muñoz, ministro de Transportes y Telecomunicaciones

26 de enero/ En la presentación de resultados “Midiendo la pobreza de transporte en Chile: evidencia desde Santiago y Concepción”, realizada por Ignacio Tiznado-Aitken, el ministro de Transportes y Telecomunicaciones abordó los avances del país para reducir las brechas en la red de transporte público entre Santiago y las regiones.

El ministro de Transportes y Telecomunicaciones, Juan Carlos Muñoz, participó como invitado y comentarista en la charla “Midiendo la pobreza de transporte en Chile: evidencia desde Santiago y Concepción”, presentada por Ignacio Tiznado-Aitken, director asociado de la alianza internacional Mobilizing Justice Partnership (Canadá), y realizada en colaboración con el Instituto de Estudios Urbanos y Territoriales de la UC.

Tiznado-Aitken, también investigador de la Universidad de Toronto, expuso los resultados de una encuesta de intercepción y de hogares aplicada tanto en la Región Metropolitana como en el Gran Concepción. La actividad contó además con los comentarios del investigador adjunto de CEDEUS y académico del IEUT UC, Giovanni Vecchio, junto a la gerenta de Vinculación Ciudadana del Directorio de Transporte Público Metropolitano, Daniela Rubio.

Los primeros resultados del estudio revelaron una gran cantidad de viajes suspendidos debido a problemas con el servicio de transporte público, principalmente cuando las personas buscan trasladarse por motivos laborales, educacionales o de acceso a la salud. En ese sentido, Daniela Rubio apuntó que desde la DTPM están tomando medidas para evitar que los usuarios pierdan sus viajes en Red Movilidad, especialmente pensando en aquellos conductores que no se detienen en los paraderos. «Si nos llega un reclamo por no detención, ese viaje no se paga al operador. Es algo que estamos castigando muy fuertemente, pero de igual manera existe», sostuvo.

«A las personas con discapacidad, eso les afecta de gran manera. Sabemos que se pierden citas médicas, además, el viaje les cuesta en particular porque tienen problemas de movilidad y un viaje es difícil. Entonces, que pasen tres buses y que no se detengan, y que a raíz de eso pierda una cita médica o estén llegando tarde todos los días al trabajo, es bien brutal«, añadió.

Tipos de pobreza en transporte

En esa misma línea, el ministro Juan Carlos Muñoz indicó que gracias a que en los últimos años el estándar de servicio de Red Movilidad se ha llevado a regiones, esta pobreza en el transporte es algo que está cambiando vidas. «Antes llegábamos a regiones con lo que dábamos de baja en Santiago; hoy día estamos llegando con la misma calidad. Y en ese contexto me daba gusto encontrarme con personas de regiones que me dicen: ‘antes yo no podía salir de mi casa, yo era presa de los tiempos de mi papá. Si mi papá podía llevarme yo podía tener libertad, si no, no tenía cómo salir de mi casa. Desde que usted puso un bus que tiene rampa, ahora yo puedo llegar a la universidad», relató el ministro de Transporte.

Respecto del uso del automóvil, el ministro puso al área metropolitana de Concepción como ejemplo, y señaló que «la gente que vive en el sector de San Pedro de la Paz viaja mucho en automóvil y está realmente enojada y molesta.  Ponen esa experiencia como algo malo del día. Se demoran una hora y media, nunca saben cuánto se van a demorar».

Ignacio Tiznado-Aitken, investigador a cargo del estudio

El enfoque de la encuesta

Sobre los primeros resultados de la encuesta, Giovanni Vecchio destacó que uno de los principales temas a tratar es la pobreza de transportes. «Estos resultados son súper importantes en este sentido. La idea es cómo responder con un transporte que sea justo. Este estudio contribuye mucho en este sentido, le da caras a esta pobreza, y evidencia lo que significa para cada persona, para diferentes barrios, localidades, edades, género y de condiciones socioeconómica».

El académico del Instituto de Estudios Urbanos y Territoriales de la UC también reflexionó sobre esta encuesta: «Permite ver lo que significa el transporte para la calidad de vida, el bienestar y las oportunidades de cada uno. No es algo que depende solo de una agenda de objetivos de desarrollo sostenible, sino que, finalmente, tiene implicancias en el día a día de cada persona».

En cuanto a los datos más relevantes del estudio «Midiendo la pobreza de transporte en Chile: Evidencia desde Santiago y Concepción», Ignacio Tiznado-Aitken indicó que el 65% de las personas aseguró haber tenido que suspender un viaje importante debido a que no encontró una buena respuesta en el transporte público para trasladarse. Otro punto interesante de los resultados presentados es que el 25% de los encuestados señaló que le gustaría usar el transporte público para trasladarse, pero no lo hace.

Daniela Rubio, Gerenta de Vinculación Ciudadana de la DTPM, junto a Giovanni Vecchio, investigador adjunto de CEDEUS

Principales hallazgos 

En relación a los viajes suprimidos, durante la última semana en que se aplicaron las encuestas se registró que más de 250 viajes no se realizaron. De ellos, 156 correspondieron a Concepción, donde las personas dejaron de realizar entre uno y cuatro viajes, mientras que en Santiago se suprimieron 98 viajes, en un rango de uno a tres viajes por persona.

Las razones para no concretar estos desplazamientos se atribuyen, en gran parte, a factores vinculados directamente al sistema de transporte o al entorno construido. En Concepción, un 38 %, y en Santiago, un 43 %, señaló que las principales causas fueron la congestión vehicular, la necesidad de transportar carga o bultos, y la falta de transporte disponible en los horarios requeridos.

El estudio también revela una disonancia modal significativa. Un 54 % de las personas encuestadas en Concepción declaró que su modo de transporte preferido o ideal no coincide con el que utiliza con mayor frecuencia, cifra que en Santiago alcanza el 48 %.

Entre las principales razones para no usar el modo de transporte preferido, las personas mencionaron que este resulta difícil de costear o más caro que otras alternativas, que es más lento, menos seguro, que no llega directamente al destino requerido, o que es menos conveniente en comparación con otros medios disponibles.

Finalmente, los resultados muestran una alta dependencia del transporte para la vida cotidiana. En Concepción, un 41 % de las personas afirmó que no podría acceder a sus actividades diarias si su modo de transporte habitual no estuviera disponible, mientras que en Santiago esta cifra alcanza el 26 %, dando cuenta de distintos niveles de vulnerabilidad frente a la movilidad urbana.