Plan Calles sin Violencia no tiene calle

El Mostrador

3 de mayo/ El Mostrador/ Alejandra Luneke, investigadora CEDEUS, explica que el Plan Calles sin Violencia va en el sentido correcto, pero agrega que también se deben tomar medidas a largo plazo como enfocarse en el «mejoramiento de los barrios, participación ciudadana, aumentar los factores de protección y disminuir los de riesgo».

Ante la crisis de seguridad y los hechos recientes —asesinatos de carabineros de por medio—, el Gobierno reaccionó con el Plan Calles sin Violencia, anunciado el pasado 6 de abril por el Presidente Gabriel Boric. Y aunque el Plan fue lanzado el 24 de abril pasado en la comuna de Santiago, Carabineros ya tiene un balance de él: considerando 27.024 controles preventivos efectuados entre el 10 y 30 de abril. En ellos informó que ha cursado 1.027 infracciones, ha incautado 50 armas y decomisado 7,66 kilos de droga.  Ha detenido a 515 personas: 197 por orden de detención vigente, 38 por robos, 18 por porte de arma blanca, 14 por hurtos y 248 por otros delitos. Agregó que el 6,4 % de los detenidos son extranjeros.

Y aunque los índices siguen siendo de los más bajos de la región, los homicidios se han triplicado en relación a 15 años atrás. El INE informó 6,2 casos por 100 mil habitantes en 2022, muy lejos de la tasa de 2,4 que históricamente ha ostentado Chile.

“Tener como criterio los homicidios es un buen pie de inicio”, agrega, Alejandra Luneke, investigadora CEDEUS, destaca el dato del imputado desconocido. “El análisis criminal dice que podrían estar ligados al crimen organizado. Más que los números, la gran diferencia acá es el creciente ‘anonimato’ de quiénes están perpetrando las muertes. Lo que uno esperaría es que la focalización fuera más bien a nivel de calle, de barrio y no comunal. Cuando se georreferencia la ocurrencia de determinados delitos, lo que observas —y lo hace la policía a través del Sistema Táctico de Operación Policial (S.T.O.P.)— es que los delitos están concentrados en espacios y calles muy específicos. Uno esperaría que la localización tenga una escala menor a una comuna. Me imagino que eso lo tienen en cuenta la policía y el ministerio del Interior”.

La investigadora también pone el foco en el equipamiento de seguridad. “Supongo que van a existir las condiciones en el corto plazo para mejorar las capacidades policiales de vigilancia y control. Tener mejores sistemas de video vigilancia, con tecnología suficiente para que puedan ser medios válidos de prueba. También supone una gran inversión en factores ambientales como iluminación, alarmas, etc. Esto va a aumentar los artefactos de vigilancia de la ciudad. Esas medidas sirven, pero desplazan el delito y significa trabajar en varios territorios aledaños… Son respuestas a mediano y largo plazo porque además debe enfocarse el mejoramiento de los barrios, participación ciudadana, aumentar los factores de protección y disminuir los de riesgo; a eso se le llama la zanahoria. Y cualquier política pública orientada en esta materia requiere del garrote y la zanahoria. El garrote es lo punitivo, pero de manera efectiva no efectista”.

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Fuente: El Mostrador