¿Cuánta ciudad?

Jonathan- BartonPor Jonathan R. Barton / Director del CEDEUS, investigador principal del cluster Planificación Integrada.

A principios del siglo XXI hay más personas viviendo en ciudades que en áreas rurales.  La sociedad global vive junta y revuelta, pero ¿es importante?  ¿Importa que China sume 55 millones de personas más entre 2007 y 2013 sometidas a vivir en aglomeraciones de sobre un millón de habitantes? ¿Importa que la población urbana en Qatar y los Emiratos Árabes Unidos crezca por sobre el 10% anual desde 2004 y que solo un 20% de la población de Ghana tenga acceso a condiciones mínimas de sanidad?

Los esfuerzos por ‘medir la ciudad’ –en población, edificación, movilidad, acceso a servicios, entre otros– siempre topan con una pregunta central: ¿Quién define cuánta ciudad y por qué?  Las ciudades crecen y también decrecen, como en las ‘shrinking cities’ de Leipzig y Detroit, entre otras.

Los datos no importan. Son fotos de una situación que puede ser buena o mala, dependiendo del punto de vista. Lo relevante es establecer indicadores y caminos deseables: distancias a metas consensuadas.

En 2015, terminaremos el ciclo de las Metas de Milenio implementadas desde 2000. Lo que sigue son las Metas de Desarrollo Sustentable 2015-2030, cuyos detalles continúan en discusión. Uno de los objetivos propuestos (el número 11, para ser exactos) es: “Construir ciudades y asentamientos inclusivos, seguros y sustentables”, que incluye metas asociadas con vivienda, transporte, capacidades en planificación, vínculos rururbanos, impactos ambientales, patrimonio, cohesión social y seguridad, resiliencia a cambios climáticos y desastres, acceso a personas con discapacidades, y espacios públicos.  Estos indicadores, con metas claras, nos ofrecen caminos para ordenar políticas públicas, inversiones y decisiones locales.

En la Política Nacional de Desarrollo Urbano (PNDU), en cambio, no hay claridad respecto de las metas. Sí acerca de la necesidad de armar indicadores de seguimiento, como lo señala el objetivo 5.6.1. Sin embargo, careciendo de un objetivo preciso, solo sacaremos fotos de la ciudad sin definir ‘cuánta ciudad’ queremos. Son datos que, de otro modo, no comunicarán información útil para la toma de decisiones y la planificación eficaz: El dato tiene un valor cuando sabemos si es positivo o negativo, alto o bajo, evaluado contra una línea base, o mejor: una meta.

El primer paso hacia verdaderos indicadores urbanos en Chile, y no solamente datos inconexos, debe ser la síntesis de las Metas de Desarrollo Sustentable con la PNDU.