Eficiencia energética residencial para la descontaminación de Concepción

Mirada Urbana de Diario El Sur/20 de junio 2019/  Columna de Francisco de la Barrera, ecólogo, académico del Departamento de Geografía de la U. de Concepción, e investigador del Centro de Desarrollo Urbano Sustentable.

Invierno tras invierno se enferman colegas, familiares y amigos. Quienes son más sensibles a las crudas condiciones de nuestro invierno, como infantes y ancianos, enfrentan enfermedades que pueden tornarse graves e incluso pueden causar la muerte. Muchas de las ciudades del sur de Chile dirían como Violeta Parra: “maldigo el invierno entero” porque cuentan con elevados niveles de contaminación atmosférica, especialmente en material particulado fino o MP2.5 que es capaz de no solo afectar las vías respiratorias, sino incluso llegar a la sangre.

Esta afectación en la calidad del aire se debe a múltiples factores, sin embargo, el invierno de las ciudades del centro sur de Chile tiene como protagonista a las emisiones provenientes de la calefacción residencial. Conocidos son los casos de Temuco y Coyhaique, entre otras ciudades de los valles y de la costa, donde la leña es causante de una nube gris permanente que maldicen y respiran miles de personas. Concepción “maldice del alto cielo” porque también “su alma está de luto”. Monitoreos de la calidad del aire en el Gran Concepción indican que, a nivel de material particulado fino, existen concentraciones diarias que están muy por sobre la norma primaria de calidad del aire, que establece un máximo de 50 microgramos por metro cúbico. Los actuales 89 microgramos de material particulado fino por metro cúbico, nocivos y excesivos, provienen en aproximadamente un 60% de la calefacción de las casas y en un 34% a fuentes industriales.

La contaminación que viene de los hogares es especialmente crítica porque responde a la necesidad de hacer confortable la temperatura intradomiciliaria, sin embargo, dada la mala calidad de la mayoría de las viviendas, este calor se pierde de manera permanente y se necesita más y más calefacción que, por los combustibles usados, genera contaminación tanto dentro como fuera de la vivienda. La mala aislación térmica de las viviendas genera pérdidas por los techos, las paredes, las ventanas y las puertas, y se conjuga con la infiltración del viento, llegando incluso a existir registros abundantes que muestran que la temperatura de las viviendas sin calefacción es incluso más baja que la temperatura ambiente fuera de las viviendas. En la búsqueda de no perder calor, existe además la práctica de no ventilar, generando humedad en exceso, que facilita la proliferación de hongos y enfermedades dentro de nuestros mismos hogares.

Es urgente la implementación de estándares avanzados de aislación térmica, y ventilación de viviendas para la gravísima contaminación del aire de la ciudad e intradomiciliaria en “la angosta y larga faja de tierra” nacional. Más urgente aún es en las ciudades con elevados niveles de concentración de contaminantes atmosféricos, como Concepción y sus 89 microgramos de material particulado por metro cúbico de aire. Bajo estas condiciones excepcionales es que se requiere de un Plan de Descontaminación que, en plena vigencia, destinará recursos especiales para combatir las emisiones provenientes de la calefacción con metas de incluso un 65% de reducción en el área metropolitana. Dentro de esas medidas está poner muchos más subsidios para mejorar las casas existentes en su aislación térmica y así requerir de menos calefacción. Asimismo, se establecen nuevos y exigentes requerimientos para la construcción de nuevas viviendas y se imponen nuevos requerimientos a las industrias que emiten material particulado y otros gases contaminantes.

La contaminación atmosférica es un gran problema que afecta la sustentabilidad de las ciudades en tanto merma la salud de las personas y su bienestar cotidiano. A grandes problemas, grandes soluciones. No basta con medidas sencillas, se requiere de cambiar la forma de construir y habitar las viviendas, elevando los estándares de eficiencia energética y aislación térmica, representando un desafío para todos. Ciudadanos, academia. Industria y Estado. Este desafío titánico puede demorar décadas en conseguirse masivamente, pero debe iniciarse hoy, con rapidez, decisión y audacia por un presente mejor.

Fuente: Diario El Sur.