El Metro y el hospital

TERRENO EN DONDE SE CONSTRUIRÁ EL FUTURO NUEVO HOSPITAL DE LA ZONA NORTE DE LA RM QUE SERÁ CONSTRUIDO EN COLINA. FOTO: SEBASTIAN BELTRAN GAETE/AGENCIAUNO

La Tercera/ 14 de octubre de 2019/ Por Luis Fuentes y Juan Carlos Muñoz , investigador y director respectivamente del Centro de Desarrollo Urbano Sustentable y académicos de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

En marzo de este año, el Presidente Sebastián Piñera dio inicio a la ampliación de la Línea 3 del Metro a Quilicura, sumando 3,8 kilómetros a la red y tres nuevas estaciones, con una inversión de más de US$ 850 millones. Además, se pretende conectar esta línea con el futuro tren a Batuco para generar una red que integrará toda la zona norte de la Región Metropolitana, una de las zonas que más ha crecido demográficamente en los últimos diez años.

Las dinámicas metropolitanas, el desarrollo de infraestructura y su localización, han constituido a Quilicura como una comuna con una clara vocación logística e industrial, que tiene grandes oportunidades para convertirse en un núcleo metropolitano con equipamientos y servicios que consoliden una subcentralidad que sirva a todo el sector norte de la ciudad. En Quilicura ya residen más de 200 mil personas. Potenciar allí usos mixtos del espacio evitaría a sus residentes largos desplazamientos al centro de Santiago, mejorando la calidad de vida de quienes habitan en su área de influencia territorial.

Por esto, parece contradictorio que en agosto de este mismo año, el Ministerio de Salud, anunciara la construcción del nuevo hospital de alta complejidad (con una inversión de 230 millones de dólares) para la zona norte de la Región Metropolitana en un sector de Colina, específicamente en el kilómetro 14 de la Panamericana norte, área que está lejos de consolidarse desde el punto de vista urbano, con una densidad de población muy baja y con una cobertura de transporte público especialmente deficiente.

Este ejemplo es indicativo de lo inadecuado de la visión sectorial con que históricamente hemos venido interviniendo la ciudad. Nuestras ciudades requieren decisiones que trasciendan la organización del Estado en torno a sectores, a comunas o a modos de transporte. Es necesario coordinar estas decisiones, para poder dotar a las zonas del pericentro o periféricas de actividades e infraestructura que permitan no solo mejorar su calidad de vida, sino también evitar viajes innecesarios hacia el centro de Santiago.

Además, el efecto acumulativo de la inversión pública es fundamental para el desarrollo en comunas donde no existe mucho atractivo para la inversión privada. Es de esperar que los futuros gobernadores regionales, a elegir el próximo año, puedan incidir de alguna manera en estas decisiones sectoriales. Una visión de ciudad que oriente la inversión pública es esencial para que la planificación urbana se convierta en un vehículo de equidad territorial.

Finalmente, esta decisión no solo no potencia el desarrollo de Quilicura, sino que además induce inevitablemente a urbanizar un sector de la ciudad que hoy es tierra agrícola. Esto fomenta un modelo de ciudad en expansión que ha mostrado ser especialmente ineficiente e insustentable. En suma, dificulta las metas de carbono neutralidad a las que nos hemos comprometido como nación.

FUENTE: LA TERCERA