La forestación urbana: contra el cambio climático y a favor de la salud

forestación urbana

PAUTA/ 07 de septiembre 2020 / Junto con capturar CO2, los árboles mitigan altas temperaturas e inundaciones.  El Centro de Desarrollo Urbano Sustentable UC presenta un nuevo documento de política publica sobre forestación urbana de la mano de la investigadora Sonia Reyes.

No hay dos lecturas posibles: la forestación urbana es una medida estratégica y a la mano para frenar las consecuencias del cambio climático. Mitigan las altas temperaturas, controlan la pérdida de humedad del suelo y las inundaciones causadas por lluvias torrenciales. Una ayuda importante, tomando en cuenta que cerca del 87% de los chilenos viven en zonas urbanas con riesgo de estos fenómenos. A eso se suma la incomparable capacidad del arbolado de capturar el CO2 y generar beneficios sociales y de bienestar.

Estos son los antecedentes que entrega el recién publicado documento Forestación urbana para la adaptación al Cambio Climático, firmado por Sonia Reyes, biológa, académica del Departamento de Ecosistemas y Medio Ambiente de Facultad de Agronomía e Ingeniería Forestal UC e investigadora asociada del Centro de Desarrollo Urbano Sustentable (Codeus).

«El aumento de la cobertura forestal es una de las estrategias más efectivas para combatir el cambio climático y mitigar el aumento de la temperatura del planeta», se lee de entrada en el texto y, entrevistada por Plaza Pauta, de Radio PAUTA, Sonia Reyes explica que en su funcionamiento, los árboles «están siempre modificando su ambiente y una de las cosas que hacen es dar sombra. También, producto de su respiración, liberan humedad. Por eso uno siente tan fresca la sombra de un árbol, que no es igual que la sombra de un edificio o de un quitasol. Si tienes una fila o grupo de árboles, se hace un microclima. Por eso si hemos estado en un parque nacional, se podrá recordar que es mucho más frío que el exterior».

Estanques de CO2

El estudio profundiza en lo que sucede en La Serena y Coquimbo, donde se calculó el carbono almacenado en el arbolado de 16 plazas y parques de ambas ciudades. «La principal estrategia para evitar que la temperatura del planeta suba tanto es capturar el carbono que hay en exceso en la atmósfera. El CO2 es uno de los agentes que hace que se mantenga muy alta. Para eliminar esas moléculas repartidas en el aire, hay que utilizar la vegetación. La fotosíntesis extrae del aire las moléculas de CO2 y las almacena en las partes leñosas de los árboles», explica Sonia Reyes.

Reyes agrega que «los árboles y los arbustos leñosos son los más importantes para lo que se llama ‘secuestrar’ el carbono, y también dejarlo atrapado dentro de la madera del árbol durante toda su vida. Es una estrategia eficaz. Nuestra preocupación era ver si el arbolado en La Serena y en Coquimbo estaba contribuyendo a capturar, cuáles eran los árboles que había y si capturaban y almacenaban. Se podría hacer un catastro de la ciudad y concluir que está capturando una cantidad de carbono y que esa cantidad puede aumentar mientras haya árboles más años, con más tronco, con más volumen».

La investigadora cuenta que «una cosa que nos sorprendió es que en la plaza principal de Coquimbo es donde encontramos la mayor cantidad de carbono almacenado, gracias a dos grandes árboles muy viejos (al medirlos, a través de ecuaciones se puede saber cuánto carbono tienen atrapado). Por contraste, en muchas plazas más bien nuevas, tenían muchas palmeras, que como no tienen partes leñosas, almacenan muy poco».

Participación sociedad civil y bienestar

Además de La Serena y Coquimbo, Sonia Reyes y su equipo han trabajado en Temuco, Padre las Casas y en varias comunas de Santiago. «Cuando hacemos seminarios, vamos a los parques e invitamos a las juntas de vecinos y las ONG, la gente acude a ese llamado y se organiza, porque quiere plantar más árboles. Cuando entrevistamos, por ejemplo en La Serena, en el Parque 18 de Septiembre, con la mayor diversidad de vegetación, era producto de la organización comunitaria de siete unidades vecinales que habían pedido insistentemente que se construyera un parque en un terreno eriazo. Y eso trajo grandes beneficios en poblaciones marginales que no tenían espacios verdes».

Otro punto de la investigación es el de la relación entre arbolado y bienestar humano. «Nos referimos a estudios médicos que demuestran el efecto del ambiente en las personas. Está supercomprobado que solamente el observar vegetación cercana, caminar entre los árboles o estar rodeado de árboles, mejora el bienestar de las personas y eso tiene dimensiones sicológicas y físicas. El organismo genera menos hormonas del estrés. Eso está medido. En Estados Unidos y Europa, cuando las personas requieren hospitalizaciones largas, las piezas suelen estar frente a árboles. Se ha demostrado que en esas condiciones los períodos de hospitalización pueden ser más cortos”.

 

Fuente: Pauta FM