Llega la primavera en todos los sentidos

Pedalea / 30 de septiembre 2020 / La investigadora CEDEUS y académica de la Escuela de Ingeniería UC, Lake Sagaris, se plantea en esta columna la necesidad de invertir las prioridades y poner el cuidado en primer lugar. De esta manera, y a través una movilidad activa sortear los embates tras la pandemia.

Meses de encierro, de practicar las tareas hogareñas con el ritmo y la ausencia presente de una meditación en movimiento. Trazar letras por toda la casa con los pies, senderos con forma H, U, L, círculos y el 8 del infinito, porque los espacios son chicos y la necesidad de caminar — aunque sea a ninguna parte — mayor. Plantar cientos de semillas que se asoman como delgadas bailarinas, partiendo dobladas como si tocasen sus pies, para luego levantar sus brazos hasta el sol. Y el jazmín que trepa impaciente, botones como gotitas rojas, esperando estallar.

Pero el invierno es la raíz, el descanso, la acumulación de energía que empodera la primavera, y así ha sido. Reflexiones y encuestas, columnas y conversatorios, con pantallas entremedio, valen igual. Cual caballos las municipalidades ya partieron en diversas carreras, algunas energizadas por la cercanía con sus comunidades. Otras, lamentablemente, corren con colores propios hacia ningún fin (ético, por lo menos). Cajas y ollas comunes, bicimensajeres con sus cargas, posibilidades de nuevas maneras de vivir y convivir. Hay muchas primaveras posibles, trágicas y bellas. La historia ya lo demostró.

Un experimento social mayor

Comenzamos a vivir un experimento social de proporciones mayores. Con su plan “Paso a Paso” el gobierno nacional y algunas municipalidades abren restaurantes y comercio, con medidas que no acogen los aprendizajes que marcan el éxito en otros países. El distanciamiento, las mascarillas: son medidas acertadas pero insuficientes. En otros artículos he resumido lo que estas experiencias nos aconsejan. Lo central es realizar testeo, trazar contactos, cuidar a las personas, y eso no se ha hecho suficiente.

Tal como hicimos con la pirámide invertida del transporte, necesitamos invertir prioridades, poner el cuidado en primer lugar (figura), en todos los sentidos y las escalas. Con cuidado, tenemos altas probabilidades de sortear este experimento con un mínimo de sufrimiento. De tejer una economía más sana y justa. Sin cuidado, arriesgamos quedar atrapados en un invierno de encierros, pérdidas y duelos casi infinitos.

Providencia, por ejemplo, se ha apurado por abrir restaurantes, ya que de sus patentes dependen los ingresos municipales. Entendible la decisión, pero inexplicable las prioridades: falta el testeo y trazado, el cuidado, especialmente de trabajadores. Preguntamos, además, ¿por qué restaurantes y no salas cunas, jardines y escuelas? Ellos también, en estos días primaverales, podrían funcionar al aire libre, en las calles de nuestros barrios. Es más, tal y como recomiendan les expertes de Espacio Público, con programas de empleo
podrían contratarse profesoras y mujeres. Así tendríamos escuelas al aire libre, donde les niñes vuelvan a jugar, aprenden las nuevas reglas del encuentro y — por sobre todo — siguen con actividades vitales para su desarrollo y, por lo tanto, el nuestro, como sociedad.


Reabrir con una ética de “cuidado” se puede y se debe hacer

Al no poner el cuidado en primer lugar, se ubican mesas en las veredas, dejando sin una gestión justa la movilidad sana de peatones y ciclistas, en el momento cuando más la necesitamos. Los autos retoman las calles con velocidades mortíferas, incluso en pequeñas calles que deberían estar al servicio de vecines.

Necesitamos a CicloRecreovías en todos los barrios, todos los días, para recrearnos de verdad. La salud mental requiere readecuar las calles para volver a vernos. Otros municipios (Rancagua, Chillán, Renca, Recoleta, Santiago) van creando espacios públicos para peatones y bicisendas de emergencia: una infraestructura “temporal”, que debería haberse consolidado hace tiempo. Para una ciudad justa, darle prioridad a la ecología de modos sustentables, caminata-bici-bus. Son modos mayoritarios en todo Chile. Es la forma de hacer ciudades para la inclusión y el cuidado, al brindar seguridad, comodidad y también belleza.

Al no reconocer la bicicleta como parte integral del viaje en transporte público, nos cuenta un colega que $24 mil millones de los fondos espejos se han ido en 11.000 taxis colectivos: podrían haber creado redes completas al servicio de la caminata, el pedaleo, pero también la arborización, restauración de humedales urbanos y áreas verdes. Redirigir estos fondos reduciría las islas de calor, mortíferas como el virus. Así, calles — para la vida — cobijarían una movilidad activa que mejora la salud, reduciendo la dependencia de combustibles fósiles y la contaminación por ruido, del aire y del agua.

Oportunidades y urgencias de una autogestión ciudadana con autoridades locales

¿Por qué no? Porque Chile sufre de una rigidez institucional, cual sudario de cimento. Sobrevivimos sin la participación que otorga transparencia y cría credibilidad y confianza. Las leyes y las instituciones no son capaces de acoger las legítimas aspiraciones mayoritarias. Solo facilitan un ejercicio del poder que sigue el mismo camino de siempre, cueste lo que cueste. Así vemos un llamado Plan de Recuperación que sigue construyendo carreteras a la destrucción, dejando migajas para bicisendas, veredas y el acceso universal.

Ni los negocios de siempre, y menos las estrategias que nos llevaron hasta aquí, nos van a resolver los desafíos del siglo XXI. Hora de que florezca la ciudadanía, a pedales y caminando juntos, votando con pleno conocimiento de cuán importante es sembrar un nuevo Chile, desde ya, plantando, cuestionando y reduciendo el espacio público dedicado a los autos, y valorando nuestro patrimonio, como las pérgolas de las flores, las ferias libres, las huertas colectivas, los mercados abiertos como el Tirso de Molina o La Vega. Por algo son y somos patrimonio. Nos han acompañado durante cientos de años: que vivan y viviremos con ellos, muchos siglos más.

Fuente: Revista Pedalea