07 Oct Gabriela Guevara: «Rancagua ha vivido un proceso de expansión acelerada y un desarrollo desordenado»

07 de octubre/ El Rancagüino/ La investigadora de CEDEUS se refirió a los desafíos urbanos que enfrenta la capital de la Región de O’Higgins, cuyo crecimiento no ha estado acompañado de una planificación adecuada, generando una expansión desordenada y desigualdades en el acceso a servicios.
La ciudad de Rancagua enfrenta una encrucijada en su desarrollo urbano. Así lo plantea la investigadora de CEDEUS Gabriela Guevara-Cué en conversación con El Rancagüino, donde analiza los efectos de la expansión desordenada y entrega propuestas orientadas en construir una ciudad más equitativa y sostenible.
Guevara-Cué plantea que la ciudad ha crecido física más que demográficamente, lo que ha generado un uso ineficiente del suelo, presión sobre la infraestructura urbana y pérdida de identidad en los barrios. La expansión hacia la periferia o comunas aledañas ha ocupado suelos agrícolas de alto valor, incrementando la dependencia del automóvil y profundizando la segregación territorial.
Por este motivo, la investigadora plantea la necesidad de repensar el modelo de crecimiento, apostando por la consolidación de áreas centrales, la densificación equilibrada y el uso mixto del suelo. Además, destaca que la planificación debe considerar una escala intercomunal, dado que el desarrollo urbano de Rancagua está estrechamente vinculado con comunas vecinas como Machalí y Olivar.
En esta misma línea, Guevara-Cué subraya la importancia de garantizar el acceso equitativo a vivienda, transporte, áreas verdes y servicios básicos. En este marco, menciona el Plan de Acción Comunal frente al Cambio Climático (PACCC 2025) como una hoja de ruta clave, que integra movilidad sustentable, infraestructura verde y gestión del agua.
Asimismo, plantea la revitalización del centro urbano, promoviendo espacios caminables y habitables, con menos protagonismo del automóvil y mayor conexión con el entorno natural y patrimonial. “El desafío de Rancagua no es solo técnico, sino también ético y político: cómo distribuir de manera justa los beneficios del desarrollo urbano”, señala la investigadora.