El rol de la caminata en el nuevo pacto social

Mirada Urbana de diario El Sur / 24 de Noviembre de 2019 / Columna de opinión del investigador del Centro de Desarrollo Urbano Sustentable y académico de Ingeniería de la UdeC, Sebastián Astroza.

El “estallido social” del último mes nos motiva a buscar nuevas y más justas maneras de organizar nuestro país. Si bien la “chispa” que lo ocasionó fue el aumento de la tarifa del metro en la capital, quisiera centrar la atención en otro modo de transporte que debería ser protagonista en el nuevo pacto social: la caminata. Según la Encuesta Origen Destino año 2015 de la Secretaría de Transporte (SECTRA), el 24.4% de los viajes diarios en el Gran Concepción se realizan caminando. Este porcentaje es sin duda significativo e importante, pero es menor si se le compara con el 34% de Santiago (34%) o incluso el 34.5% del mismo Gran Concepción en el año 1999. Una comparación odiosa, pues nuestra gran ciudad tiene muchísimo más potencial para viajes cortos, debido a que está mucho más condensada y los viajes que empiezan y terminan dentro de una misma comuna son muy frecuentes.

La caminata es un modo de transporte que la gran mayoría tenemos disponible, no importa que tanto dinero tengamos ni cuál sea nuestro trabajo u ocupación. Sin embargo, los sectores más vulnerables de nuestra ciudad caminan más en comparación a los más adinerados. Según la encuesta ya mencionada, los sectores de altos ingresos producen casi el doble de viajes por día, considerando todos los modos de transporte, que los sectores de bajos ingresos. Esto evidencia su posibilidad de realizar más actividades y moverse más libremente dado su mayor poder adquisitivo. Por otro lado, si uno calcula el porcentaje de estos viajes que son hechos caminando, se da cuenta que corresponden sólo al 19% y que son significativamente menores a los de los sectores más vulnerables, quienes realizan más de un tercio de sus viajes diarios caminando. Si a eso le sumamos que la posesión de automovil es muchísimo menor en sectores de bajos ingresos, pareciera que caminamos porque tenemos que hacerlo. ¡Pero no tiene por qué ser así!

Podríamos empezar a pensar nuestras ciudades como lugares caminables y fomentar este modo de transporte que nos hace a todos iguales. Nuestras calles podrían ser inclusivas y atender las necesidades de los peatones, incluyendo también personas con movilidad reducida. No me refiero sólo a elementos básicos como veredas en buen estado, áreas verdes, prohibición real del estacionamiento de vehículos en la vereda, pasos peatonales claramente señalizados, preferencia en los cruces, etc. Hablo también de elementos que conviertan nuestras calles en lugares de encuentro, donde podríamos hacer algo más que movernos, donde sea motivante caminar.

Destaco también que sería absurdo argumentar que la única solución al problema de transporte de nuestra ciudad es la caminata. Hay viajes que abarcan distintas distancias, así como también personas de distintas capacidades físicas y días con diversas condiciones climáticas. Sin embargo, mejorar las condiciones para la caminata también potencia otros modos de transporte, pues aunque tomemos micro, biotren, bicicleta o automóvil, en algún momento del viaje somos peatones. Más aún, una forma de llegar al éxito es planificar las ciudades como una convivencia de modos. Y si se me permite soñar en grande, quizás la solución sea planificar ciudades donde nuestras actividades sean realmente accessibles y podamos caminar a gran parte de ellas.

Una ciudad sustentable no es (solamente) la que contamina menos, es la que en ella viven ciudadanos que se sienten bien. En este nuevo pacto social, busquemos también una ciudad donde no sólo sea una opción caminar, también lo hagamos seguros, sin dificultades y alegres. Que vuelvan los niños a jugar en las calles, que las familias puedan compartir en los parques y que podamos encontrarnos con nuestras amistades mientras nos desplazamos. Que la caminata se convierta en el medio que represente el deseo honesto de vivir todos juntos en una ciudad.

Fuente: diario El Sur.