El sueño que llevamos dentro en las universidades

El Sur / 26 de julio 2020 / El investigador y ecólogo Francisco de la Barrera, plantea los desafíos que enfrentan las universidades actualmente, para generar estrategias que permitan el acceso de toda la ciudadanía al conocimiento.

Año tras año las universidades y sus académicos/as declaran su compromiso por estrechar los vínculos con la sociedad, mediante instancias que hoy se definen como “vinculación con el medio”, en las que se abren espacios de interacción con quienes están “fuera” de la universidad. No obstante, estos eventos siguen ocurriendo principalmente dentro de las aulas universitarias, por lo que generalmente su convocatoria queda restringida a quienes viven cerca de ellas.

Este problema se repite en los eventos académicos que ocurren en cada ciudad, donde generalmente participa público de los territorios, con poca presencia de personas de otras ciudades o países, por dificultades asociadas a los gastos de viaje. Asimismo, participan mayoritariamente docentes universitarios, con escasa presencia de dirigentes vecinales o profesionales del ámbito público, tanto por problemas de disponibilidad de tiempo, como de costos de desplazamiento. En el mundo, en Chile y también en el Gran Concepción, se ha avanzado muchísimo en ofrecer cursos abiertos y charlas gratuitas, no obstante, subsisten las barreras del tiempo y del viaje. El distanciamiento social es, desde hace años, una realidad y un problema. ¿Cómo podemos revertir este fenómeno?

Durante 2020, excepcionalmente por la crisis sanitaria mundial, las universidades funcionan casi 100% online, lo que ha implicado que el profesorado ha tenido que explorar en el uso de nuevas herramientas tecnológicas y educativas. El desarrollo de clases online ha generado una oportunidad nueva de grabar las clases, de “abrir la sala” para que puedan participar más personas, no solo estudiantes y docentes. Si bien desde hace muchos años los y las estudiantes disponían del material de cada clase, hoy el material está más disponible que nunca, aunque aún en plataformas cerradas. Las redes sociales en cambio son usadas cada vez más por organizaciones sociales para generar conversaciones y para dar y recibir charlas.

Pese a que las personas aun no podemos viajar, las ideas sí pueden hacerlo, no conocen de los propios límites humanos, ni de las propias fallas asociadas al cierre de las escuelas al conocimiento popular, y al conocimiento de otras ciudades y territorios. Comienza un nuevo semestre, miramos las fechas que vienen, las prácticas que tendremos que hacer y las tácticas que habitualmente nos condenan.

Tenemos la gran chance de hacer un pacto, de retomar el rol de escuela pública de las universidades, volver a convertirla en un espacio donde se acumula conocimiento abierto al mundo, donde se dialoga entre todos los actores del territorio y no donde solo se hacen monólogos evaluables.

Que las redes sociales se llenen de clases, de diálogos, no solo en vivo, sino también grabado para visitas posteriores. Que la imposibilidad de “ir a terreno” a conversar con las comunidades, no sea impedimento para el aprendizaje efectivo, sino que sea la gran oportunidad para que la universidad se convierta en el patio lleno de los personajes (verdaderamente) precisos.

Fuente: Diario El Sur.