La mejor ciudad para vivir y convivir

Diario El Sur / 12 de Abril / Por Francisco de la Barrera, ecólogo e investigador CEDEUS.

Concepción es la mejor ciudad para vivir según los últimos datos publicados a través de la prensa. Este titular es altamente positivo porque hace brillar a la ciudad, resaltando el sentimiento de orgullo por nuestro territorio, entendida en su forma metropolitana, desde Tomé a Lota, y de Hualpén a Santa Juana. El ranking en la palestra alude al índice de bienestar territorial, que evalúa como aspectos relevantes una alta accesibilidad a áreas verdes y otros equipamientos, una mayor cobertura vegetal, una baja amplitud térmica, adecuada infraestructura básica y de vivienda, y una baja segregación socioeconómica. La información territorial que aporta es de alto valor por su capacidad de integración con otros indicadores que han desarrollado instituciones públicas y centros de investigación, como los indicadores de sustentabilidad urbana de CEDEUS (2018).

Un aspecto que destaca del índice es que desagrega la información a nivel de manzana, evitando que los grandes promedios oculten la realidad barrial. En efecto, un análisis más detallado muestra enormes diferencias entre barrios vecinos, donde sectores de “alto bienestar territorial” son vecinos de sectores de “bajo bienestar territorial”. Ejemplos abundan, pero no sobran: centro de Tomé y sus cerros, centro de Concepción y barrio norte, San Pedro del Valle y Boca Sur, Maule y Huertos Familiares, el centro de Lota y sus cerros. De acuerdo a los indicadores, Hualqui no tiene sectores de alto bienestar territorial. ¿Qué nos dicen estas diferencias? Una de ellas es que no solo se requieren ciudades que ofrezcan algunos buenos barrios para vivir, sino que se necesita una ciudad llena de barrios con bienestar, que permitan un mejor con-vivir, que sean un lugar adecuado para habitar y co-habitar. Es decir, que exista armonía en el desarrollo urbano y en el acceso a los diversos servicios que las comunidades requieren para florecer.

Según se destaca, uno de los mejores atributos de la ciudad es la gran cobertura vegetal. Esta cobertura es favorecida por aspectos climáticos como la humedad, que al mismo tiempo permite una menor amplitud térmica, ventajosa para el bienestar. Sin embargo, los nuevos barrios tienen cada vez menos cobertura vegetal y menos áreas verdes. Los nuevos barrios periféricos están cada vez menos equipados y más “condominizados”. Las grandes diferencias se reflejan también en el acceso a áreas verdes y los metros cuadrados de plazas y parques por habitante, siendo altamente variable, por ejemplo, entre Tomé y Hualpén, o entre Coronel y Talcahuano. A nivel barrial las diferencias en cobertura vegetal y áreas verdes son aún más grandes. Que la mayor cobertura vegetal sea un motivo de orgullo penquista, que efectivamente incremente el bienestar, pasa por que esa vegetación haga sentido a las comunidades que habitan el territorio, que signifique algo positivo, tanto objetiva como subjetivamente. Si la cobertura está dada por pinos, eucaliptus y aromos, no es lo mismo a que esté dada por humedales sanos, robles, lleuques, arrayanes, olivillos, maitén; o de los árboles que están en las fotos, dibujos y las historias de antaño que cuentan los y las penquistas.

Que el bienestar territorial sea mayor en Concepción es un orgullo y al mismo tiempo: un desafío, no para mantenerlo sino para transparentarlo en su calidad ambiental, equitatividad territorial y representación social. Así, que el brillo del ranking no nuble los esfuerzos por mejorar todos los barrios en su acceso a servicios y espacios públicos de calidad que faciliten el bienestar de las comunidades para su desarrollo.

Fuente: Diario El Sur.