La oportunidad de ser líderes en carbono-neutralidad y resiliencia

Diario El Sur / 4 de octubre 2020 / Nuestra investigadora y arquitecta de la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Geografía UdeC, Isabel Rivera, plantea en esta columna la necesidad de plantear a Chile como un país líder en carbono-neutralidad y resiliencia en torno al cambio climático.

El debate presidencial en Estados Unidos del pasado martes 29 de septiembre, probablemente quedará en la retina de todas y todos como el debate más controversial y vergonzoso para los estadounidenses, particularmente en cuanto a cómo se ven ante los ojos del resto de mundo. Pero dentro del evento hay dos conceptos que se mencionaron, probablemente por primera vez en un debate presidencial: “Weatherization” y “Net Zero”. Ambos conceptos son importantes en relación a nuestra adaptación frente a las condiciones extremas que están asociadas al cambio climático, y que implican reducir las emisiones de efecto invernadero a partir de la carbono-neutralidad.

Queda claro que el comentario no vino del actual presidente Trump, quien no interrumpió probablemente por desconocimiento de dichos conceptos. Fue sin duda, lo más positivo que se mencionó en el debate, así como también volver a incorporar a EE.UU. al acuerdo de Paris. Por tanto, hay una visión de poder volver a retomar y reactivar esto como objetivo principal de la agenda de Biden durante su posible presidencia. De hecho, grandes avances se estaban haciendo en varios estados en las costas Este y Oeste durante la presidencia de Obama. ¿Por qué la relevancia de esto y por qué debería importar a nuestro país? Lo primero, estas grandes potencias mundiales como EE.UU. (hoy en día altamente cuestionado), Alemania, Reino Unido, Nueva Zelandia, etc., pueden ayudar con su “know how” (conocimiento práctico) a países más chicos como Chile a liderar políticas e integrarse a estrategias mundiales que nos permitan mantenernos bajo los 1.5°C de aumento de temperatura media por sobre los niveles pre-industriales, producto del calentamiento global.

Sin ir más lejos, nuestro país se ha propuesto la ambiciosa meta de ser el primer país en vías de desarrollo en lograr la carbono-neutralidad para el 2050. Esto significa que para ese año, Chile va a ser capaz de absorber una cantidad de emisión de dióxido de carbono (se estima actualmente unas 45 mega-toneladas equivalentes de CO2) la cual se va a igualar a las emisiones de todas nuestras actividades, de forma de generar un impacto cero, o de cero externalidad.

Sin embargo, ¿cómo logramos semejante meta en los próximos 30 años? Ad-portas del plebiscito, es indiscutible la gran necesidad de modificar nuestra hoja de ruta y cómo urge también actualizar nuestras leyes y normas, en particular las que se refieren a cómo planificamos nuestras ciudades y edificaciones en ellas. Las que puedan generar un marco legal que concretamente impulse una política carbono-neutral en el país.

Ahora, esto no sólo tiene implicancias para el medio ambiente, sino que también para el diseño de ambientes sanos y saludables para las personas y que nos permitan adaptarnos y responder de manera resiliente al cambio climático. Espacios que promuevan el bienestar y la salud, y el derecho de habitar dignamente en nuestros hogares, lugares de trabajo y establecimientos educacionales. Donde existan estándares y normas de confort dignos, donde nos olvidemos de que pasar frío o calor en nuestros hogares sea normal: parece que es parte del ser chilenos el aceptar 10­°C de temperatura interior en invierno o más de 30°C en verano. Donde los niños y adultos mayores no deban sufrir las inclemencias de cada crudo invierno producto de enfermedades respiratorias en las ciudades del centro-sur del país. Y finalmente, donde nuestras ciudades dejen de estar en los rankings de las ciudades más contaminadas del mundo, e ingresen a los rankings de las ciudades más saludables y carbono-neutral del mundo.

Suena bien en el papel, pero es hora de actuar y de asumir los compromisos adquiridos por nuestro país con una política de Estado, donde los beneficiados seamos todos nosotros para así lograr ser una sociedad resiliente y adaptativa. Que nos convierta en líderes en cuanto al “know how” de cómo desarrollar una sociedad carbono-neutral y resiliente y así proyectarnos ante los ojos del mundo.

Fuente: Diario El Sur.