La raíz humana de la crisis ecológica

Por Pablo Pastén / Investigador principal de Recursos Críticos

El 4 y 5 de octubre de 2016 se realizará el III Congreso Social Ecología Humana para un Desarrollo Sostenible e Integral. Este evento busca “proporcionar un marco de reflexión para la comunidad académica nacional, el mundo privado, público, religioso y civil, acerca de los principales retos que se presentan actualmente en la búsqueda de un desarrollo sostenible e integral”. El congreso incluye el encuentro “Raíz humana de la crisis ecológica” donde participaré en el panel sobre el Capítulo 3 de la encíclica Laudato si’ de Francisco.

Como ingeniero que investiga sobre los procesos biogeoquímicos y tecnologías que controlan la contaminación y descontaminación de nuestras ciudades y cuencas, esta es una oportunidad inmejorable para empezar a examinar desde una perspectiva más amplia las oportunidades, limitaciones y desafíos del desarrollo tecnológico.

Nadie puede negar que los avances científicos y tecnológicos nos maravillan constantemente. Muchos buscan resolver problemas ambientales urgentes: sistemas que permiten convertir basura en energía, infraestructura verde multipropósito para edificaciones más eficientes y confortables, tecnologías que convierten residuos mineros y de generadoras termoeléctricas en materiales de construcción, sistemas de reciclaje de agua del tipo toilet to tap (desde el inodoro a la llave de agua), etc. Así, guardamos íntimamente la esperanza de que la ciencia y tecnología resolverá los problemas de sustentabilidad: permitirá tener agua segura y suficiente para todos, abastecimiento abundante y accesible de energía limpia, sistemas de transporte dignos, rápidos y eficientes.

Lamentablemente, la confianza en la suficiencia de la tecnología para asegurar nuestra sustentabilidad puede jugar en contra. Por un lado, Francisco propone como necesaria una aproximación holística: “La especialización propia de la tecnología implica una gran dificultad para mirar el conjunto. La fragmentación de los saberes cumple su función a la hora de lograr aplicaciones concretas, pero suele llevar a perder el sentido de la totalidad, de las relaciones que existen entre las cosas, del horizonte amplio, que se vuelve irrelevante”. Y también recalca: “Una ciencia que pretenda ofrecer soluciones a los grandes asuntos, necesariamente debería sumar todo lo que ha generado el conocimiento en las demás áreas del saber, incluyendo la filosofía y la ética social”.

La causa profunda subyacente a la problemática actual tiene que ver con un modelo social y económico. Sostiene: “No se termina de advertir cuáles son las raíces más profundas de los actuales desajustes, que tienen que ver con la orientación, los fines, el sentido y el contexto social del crecimiento tecnológico y económico. (…) Buscar sólo un remedio técnico a cada problema ambiental que surja es aislar cosas que en realidad están entrelazadas y esconder los verdaderos y más profundos problemas del sistema mundial”.

De este modo, cuestiona el rol del mercado y la maximización de beneficios en la búsqueda de la sostenibilidad considerada en su dimensión ambiental, humana y social. Indica: “En algunos círculos se sostiene que la economía actual y la tecnología resolverán todos los problemas ambientales, del mismo modo que se afirma con lenguajes no académicos, que los problemas del hambre y la miseria en el mundo se resolverán con el crecimiento del mercado. (…) Con sus comportamientos expresan que el objetivo de maximizar los beneficios es suficiente. Pero el mercado por sí mismo no garantiza el desarrollo humano integral y la inclusión social”.

Francisco propone que la idea de que el crecimiento sin límite es incompatible con la disponibilidad limitada de los recursos en la Tierra: “De aquí se pasa fácilmente a la idea de un crecimiento infinito o ilimitado, que ha entusiasmado tanto a economistas, financistas y tecnólogos. Supone la mentira de la disponibilidad infinita de los bienes del planeta, que lleva a estrujarlo hasta el límite y más allá del límite. Es el presupuesto falso de que existe una cantidad ilimitada de energía y recursos utilizables, que su regeneración inmediata es posible y que los efectos negativos de las manipulaciones de la naturaleza pueden ser fácilmente absorbidos”.

Los comentarios y extractos anteriores nos urgen a identificar los límites de carga que pueden sostener los sistemas naturales y humanos. En particular necesitamos examinar qué parte efectivamente podría ser abordada con tecnologías de uso eficiente y descontaminación, tanto a nivel local como global, y cómo podríamos empezar a enfrentar la raíz humana de la crisis de sustentabilidad.

*Título del Capítulo 3 de la encíclica Laudato si’ de Francisco