Carolina Rojas/ Investigación científica y desarrollo tecnológico más allá de la pandemia


2 de agosto de 2021/ El Mercurio/ Carolina Rojas, investigadora CEDEUS y del Instituto de Estudios Urbanos y Territoriales de la Pontificia Universidad Católica de Chile, abordó la investigación que lideró respecto a los impactos provocados por el Covid-19 en la huella de carbono de los hogares del Sur de Chile. 

Desde la llegada del Covid-19 a Chile, expertos nacionales de diversas áreas pusieron su conocimiento a disposición del país para contribuir con  evidencia a la gestión de la crisis.

Si en algo coinciden los expertos es que, a partir del Covid-19, surgieron muchas interrogantes que impulsaron a científicos nacionales a buscar respuestas, para así apoyar la toma de decisiones.

La Dra. Carolina Rojas es investigadora asociada del centro de desarrollo urbano sustentable (CEDEUS) lideró la investigación “ impactos del Covid en la huella de carbono de los hogares en Chile”

El estudio surgió-  explica- por “la inquietud por conocer los impactos positivos del covid-19. Uno y, probablemente, sea el único que permitió tomar conciencia sobre el impacto de nuestras actividades en el planeta, lo que se refleja en un aumento sostenido de las emisiones de CO2. Por ello queríamos conocer la variación de la huella de carbono a escala de hogares en situación crítica y si el encierro y las restricciones producían un efecto ambiental positivo”. 

“Ante los desafíos que impone el cambio climático, el covid-19 es un punto de inflexión que nos debería motivar a hacer un cambio y, en este sentido, es muy importante que los cambios partan por el hogar”, afirma.

Así, se seleccionaron hogares en Coronel (Bio bio), Temuco (La Araucanía), Valdivia (Los Ríos) y Osorno (Los Lagos) a los que se les aplicó una encuesta sobre consumos energéticos, de transporte y actitudes sustentables en la pandemia, en tres tiempos de medición ( marzo 2020; invierno 2020; verano 2021). 

En la encuesta participaron 300 hogares por ciudad en ambos periodos; es decir, 2004  en total, procurando que estuviesen ubicados en distintas zonas de la ciudad y con diferentes niveles de ingreso socioeconómico

Los resultados revelaron que, en las ciudades estudiadas, hubo efectos distintos según la estación del año. En invierno, las emisiones de CO2 por energía subieron respecto de la pre pandemia, impulsada principalmente por la combustión de combustibles para la calefacción, cuyo aumento varía desde 13% a 33%, sobre todo en Osorno y Valdivia. 

En el caso de la energía del hogar por consumo eléctrico y gas también hubo alzas en las emisiones, sobre todo por uso del gas – por ejemplo en Coronel fue de 35%- y en el caso de la electricidad destaca Temuco con un aumento de 55%.

Sí hubo un efecto positivo en el uso de modos de transporte: en invierno  las emisiones de CO2 bajaron un 90% por desplazamiento por estudio y en 30% por desplazamiento por trabajo, particularmente en Coronel Con 45%”,  explica Rojas. 

En verano, en cambio, las emisiones por energía por calefacción bajaron en más de 60%, considerando que estas ciudades usan calefacción prácticamente 7 meses del año. 

En el caso de la energía por electricidad hubo una baja en menor medida (sólo 7%)  y cuánto algas en torno a 18%.

Sin embargo, detectamos un mayor uso del automóvil para trabajar en verano, incluso superior al período pre pandemia, lo que hizo aumentar las emisiones por transporte, sobre todo en Osorno, donde se registró un incremento de 122%.”, detalla.

La investigadora señala que, a partir de estos resultados, se pueden – entre otras medidas-  “propiciar cambios por medio de políticas públicas para mejorar nuestras ciudades. Por ejemplo, se detectó que ha ido aumentando la compra de alimentos en almacenes de barrio y ferias libres, junto con  una creciente necesidad de comer más saludable, lo que da evidencias para fortalecer los comercios locales, alimentos producidos localmente, así como la proximidad, por medio de mejoras en accesibilidad”. 

Programa VIGIACOVID

Otra iniciativa es VIGIAcovid,  programa integral de gestión epidemiológica preventiva, que busca identificar de manera temprana a personas infectadas con el virus SARS-COV-2 dentro de un grupo a través de estrategia de vigilancia.

En la práctica, permite monitorear estratégicamente una organización, aumentando la eficiencia en la detección de individuos  infectados, principalmente personas asintomáticas y pre sintomáticas

El doctor Claudio Verdugo,  director de la iniciativa, Explica qué se trata de “un programa pionero en nuestro país, fruto de una colaboración intersectorial. Es una señal inédita y novedosa de cómo podemos triangular distintos actores de la sociedad para poder aportar a frenar y detener a esta pandemia”. 

La idea es que los grupos de mayor riesgo estén en constante monitoreo para evitar brotes, lo que resulta crucial en etapas de apertura

Por tratarse de un medio validado por el ISP, este programa es replicable en el resto del país. En efecto, desde hace meses está siendo aplicado en tanto en diferentes regiones del Sur del país Cómo en la Metropolitana, ya que – explica el Dr. Vergara – «es un sistema validado y certificado por el ISP , es más eficiente y eficaz que la toma de muestra nasofaríngea”.

Fuente: El Mercurio