La urgencia de la acción climática y la verdadera participación científica

Mirada Urbana de diario El Sur / 21 de julio de 2019 / Columna del ecólogo e investigador CEDEUS Francisco de la Barrera.

La COP25 representará una nueva versión, en que los países se reúnen para decidir acciones que permitan mitigar y adaptar nuestros territorios al cambio climático, presentando una gran y nueva oportunidad para avanzar más decididamente hacia la sustentabilidad. Representa también la aceptación de la vasta evidencia científica que muestra que los humanos, hemos contribuido al calentamiento acelerado del planeta y que este trae consigo alteraciones climáticas que dejarán cicatrices para el bienestar de las personas. La misma evidencia científica, muestra que estas consecuencias perjudiciales derivan de las prácticas cotidianas y actividades productivas que como humanidad realizamos para satisfacer las múltiples necesidades del siglo XXI.

La comunidad científica nacional e internacional ha colaborado de manera radical a, primero, comprender no sólo las causas e impactos del cambio climático, sino también a realizar sugerencias de qué acciones tomar al respecto. El desarrollo de la COP25 ha movilizado a la comunidad científica nacional, compuesta en diversidad por académicos, investigadores postdoctorales, estudiantes de pre y postgrado y profesionales de servicios públicos, empresas y ONG. La complejidad del cambio climático y la experiencia de las 24 COPs anteriores, llevó al gobierno actual a convocar, con esas palabras bellas que se dicen, a esta comunidad científica para contribuir en aspectos altamente específicos para disponer de avances para el evento que ocurrirá en menos de 4 meses. La ciencia por su parte, se guarda sus afanes de grandeza y apuesta por lograr una Ley marco del cambio climático y acciones climáticas que escuchen las recomendaciones que ha venido haciendo hace tantos años.

Dichas recomendaciones no tienen que ver sólo con la ciencia, si solo con el verdadero cambio climático. Tampoco son exclusivas de la evidencia contenida en complejos reportes científicos, sino en la amplia diversidad de mecanismos de comunicación de la comunidad científica, donde dos de los más relevantes son la formación universitaria y el desarrollo de seminarios. Países como Chile y ciudades como Concepción no solo requieren de adaptarse a las consecuencias del cambio climático o mitigar sus efectos. El tránsito a la sustentabilidad requiere de alcanzar primero niveles mínimos de habitabilidad y acceso a recursos, que deberán lograrse al mismo tiempo que las acciones de adaptación y mitigación asociados al cambio climático. Muchas de esas acciones ya se encuentran comprometidas, pero no cuentan con voluntad política o financiamiento, por ejemplo.

Esperemos que, en nuestros territorios, la suerte se cambie con la presencia la COP25 y toda la preparatoria asociada, para incrementar la sustentabilidad. Que la participación de la comunidad científica sea provechosa y se logren cambios significativos en cuanto al compromiso a implementar, con adecuado financiamiento, las urgentes acciones que son verdaderamente necesarias.

Fuente: Diario El Sur.