El aire contaminado de las ciudades de Chile disminuye nuestras expectativas de vida

 

«Si continuamos con estos niveles de contaminación en las ciudades chilenas, las personas en Coyhaique vivirán, en promedio, 3 años menos que en Iquique”, señaló el investigador CEDEUS, Héctor Jorquera en el encuentro ¿Es posible aumentar el compromiso de Chile con políticas integradas para Clima y un Aire Limpio? organizado el 28 de mayo por la Asociación Interamericana para la Defensa del Ambiente (AIDA).

El desafío abordado en este encuentro fue cómo disminuir la emisión de carbono negro, resultado de la combustión incompleta de diésel, biocombustibles y biomasa (leña, carbón). Dicho contaminante climático, llamado de vida corta, permanece hasta un par de semanas en la atmósfera y durante este breve lapso puede impactar sobre el clima, las regiones glaciares, la agricultura y la salud humana. Según explica Héctor Jorquera, el carbono negro (u hollín) es un material particulado de menor tamaño y de ahí su peligrosidad.

Las partículas presentes en el aire, independiente de su composición química, se clasifican por su tamaño en micrómetros y varían entre PM1 y PM10. Las PM10 surgen del polvo o polen y en el diámetro de un cabello puede haber hasta 7 partículas de ellas. Las PM2.5 son partículas tan chiquitas que ingresan al tracto respiratorio y se asocian a enfermedades cardiovasculares, éstas se generan en la combustión de la leña y en emisiones vehiculares, por lo que su presencia es mayoritaria en zonas urbanas. El carbono negro está compuesto por partículas más pequeñas que PM2.5, por lo tanto es muy peligroso para la salud.

El MP2,5 es mayoritario en las zonas que necesitan mayor calefacción, tal como se muestra en el gráfico CONCENTRACIÓN MP2,5/2016-2018. En dicho gráfico se observa que, excepto Punta Arenas, que se calefacciona con gas natural, las ciudades sureñas muestran mayor concentración de MP2,5. En el mismo gráfico se muestra la relación entre la concentración de partículas y el número de grados día que se requiere en cada ciudad. Los grados día son una medida que permite cuantificar la necesidad de calefacción que tiene una vivienda para llegar al “confort térmico”, es decir a los 20° en su interior. Mientras más fría es una zona, se requiere mayor energía para llegar al confort térmico.

¿De dónde proviene el material particulado? De la combustión de leña, carbón y diésel, tal como muestra en los gráficos de TEMUCO (2014). El primero de ellos aborda el total del material particulado MP2,5 y el segundo se centra en el material correspondiente al CARBONO NEGRO.

Para comprender la seriedad de estas cifras, Hector Jorquera explica que la recomendación de la Organización Mundial de la Salud es que el MP2,5 no supere los 10 mg/m3, pero en Temuco en invierno el promedio es 4 veces más. El carbono negro en Chile presenta niveles 3 a 4 veces mayores al medido en zonas urbanas de Estados Unidos, como Boston, donde se han identificado efectos en salud asociados a la exposición al carbono negro tales como reducción de la capacidad pulmonar.

Los inviernos no desaparecerán, el frío tampoco. ¿Qué podemos hacer para bajar la emisión de carbono negro? El investigador CEDEUS, explica que lo más efectivo y rápido es invertir en las viviendas. Si las construcciones son de calidad y cumplen con un estándar térmico adecuado, eso disminuirá la necesidad de combustible para calentar.

El académico de la Facultad de Ingeniería UC, puntualiza que en términos de política pública habría que invertir mejorando las construcciones de los hogares más vulnerables, al tiempo que es necesario crear conciencia del ahorro económico que implica tener una vivienda que cumpla con un buen estándar térmico, es decir con muros, puertas y ventanas que no permitan filtraciones y que permitan conservar el calor.

Coyhaique, junio 2019. Fotografía Claudia Palma.