La otra cara de Navidad, su huella de carbono

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Fotografía: Agencia Uno

QUÉ PASA / 22 de diciembre 2020 / El investigador CEDEUS, FRANÇOIS SIMON, aborda en esta columna la creciente problemática asociada al consumo de las fiestas de fin de año: el aumento de la huella de carbono. «El modelo económico prioriza el crecimiento y rara vez tiene en cuenta el impacto ambiental de la extracción de recursos naturales, de la fabricación de productos, del transporte de mercancías, y de la generación de residuos», señala el investigador.

La huella de carbono es el conjunto de emisiones de gases de efecto invernadero que las personas y las organizaciones producimos directa o indirectamente debido al uso de recursos fósiles, y que contribuyen al cambio climático. Esta huella es difícil de reducir y más aún en Navidad. Según un estudio de la Universidad de York, el día de Navidad en Inglaterra se emite un 5,5% del dióxido de carbono producido todo el año por el consumo de energía, iluminaciones y juegos pirotécnicos.

Las fiestas de fin de año son una oportunidad para compartir con nuestros seres queridos, pero lo que gastamos para decorar, regalar, comer, etc., tiene un impacto importante en nuestra huella de carbono. El estrés infligido a nuestro planeta es todavía mayor cuando estas actividades generan residuos no-reciclables.

Se estima que en Chile durante diciembre cada persona eleva aproximadamente de uno a dos kilos diarios su producción de basura, generando hasta de 60 kilos de desechos por persona. Y ello se vincula con las celebraciones de fin de año debido al aumento de envoltorios, botellas, restos de comida, etc.

Las compras online permiten evitar exponerse al virus Covid-19, pero no ayudan a reducir nuestra huella, ya que implican mayor transporte, y mayor uso de embalajes. El modelo económico prioriza el crecimiento y rara vez tiene en cuenta el impacto ambiental de la extracción de recursos naturales, de la fabricación de productos, del transporte de mercancías, y de la generación de residuos.

Como consumidores, nos puede resultar difícil reducir nuestra huella de carbono, ya que dependemos de la calidad de los productos y servicios presentes en el mercado. Según datos publicados por la Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático, al ritmo de consumo actual, al 2030 necesitaremos dos planetas para mantener la población mundial.

En tiempos de emergencia ecológica (o ambiental), las autoridades tienen la responsabilidad de implementar medidas que permiten reducir las huellas de carbono de las actividades humanas, pero los consumidores debemos ser responsables de nuestras conductas, cuando tenemos la opción de elegir los productos y negocios más sustentables. Tenemos que ser conscientes que habitamos un planeta que tiene límites físicos, que debemos preservar la naturaleza, la biodiversidad, y todos aquellos elementos del ecosistema que son esenciales para vivir saludable en la Tierra.

Fuente: QUÉ PASA