Las propuestas para incorporar criterios sustentables en vivienda social

DIARIO FINANCIERO/ 7 DE NOVIEMBRE DE 2019/ EL MUNDO ACADEMICO Y PRIVADO HAN LIDERADO LA INNOVACIÓN. WALDO BUSTAMANTE, SUB DIRECTOR DEL CEDEUS, EXPLICA LOS REQUERIMIENTOS PARA MEJORAR EL DESEMPEÑO TÉRMICO DE LAS VIVIENDAS Y LA DEUDA QUE EXISTE EN LA CALIDAD DE LAS VIVIENDAS SOCIALES.

Durante este año y en el marco de la cumbre climática, COP 25, el gobierno se comprometió a reducir las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) en 45% a 2030. Según cifras del Ministerio de Vivienda, los hogares del país producen el 19% del total de emisiones y más de la mitad es en calefacción.

El problema, explica Waldo Bustamante, subdirector del Centro de Desarrollo Urbano Sustentable (CEDEUS) y académico de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Católica (UC), es que las iniciativas para reducir las emisiones de GEI desde las viviendas y con mayor fuerza en las sociales, solo se ha dado en el marco del Plan de Descontaminación Atmosférica (PDA) impulsado por el Ministerio de Vivienda tanto para viviendas tradicionales como sociales. «Todas las viviendas consumen una cantidad de energía importante y eso implica contaminación en la ciudad y efectos en el cambio climático», afirma Bustamante.

Estos planes se han implementando en zonas donde la contaminación supera lo establecido por las normativas y tienen varias aristas. En vivienda busca mejorar el desempeño térmico, lo que significa mejor aislación en muros, mejores ventanas que disminuyen las filtraciones de aire, entre otras características, explica el académico.

Si bien Bustamante rescata el efecto que han tenido estos planes donde se han aplicado, lamenta que «hay un nivel de desigualdad en lo que se le ofrece a la gente», ya que los PDA son solo para algunas ciudades.

Añade que hay una «deuda» que perjudica sobre todo a las viviendas sociales , «las que son de muy bajo estándar energético, construidas en las últimas décadas y eso es una de las máximas expresiones de desigualdad socio territorial de nuestras ciudades», dice.

Pero también asegura que la situación de podría ser distinta, ya que un grupo de académicos de la UC elaboró un estudio encargado por el Ministerio de Medio Ambiente, que demostró que «es posible que la vivienda social, con tecnologías existentes y costo-efectivas, no consuma nada de energía».

Bustamante dice que en las próximas décadas «es factible técnicamente llegar a una vivienda social de muy buena calidad porque los costos adicionales son razonables. Esto implica políticas sociales que apunten a mejorar la calidad de vida de la gente».

Construye Solar

En 2013 la Fundación La Ruta Solar empezó a trabajar la idea de traer a Chile un concurso para que estudiantes de la educación superior diseñaran y construyeran prototipos de viviendas sociales sustentantes. Dos años después se llevo a cabo la primera versión del certamen, en un trabajo colaborativo con el Ministerio de Vivienda, quien apoyo con fondos las dos primeras ediciones, en 2015 y 2017.

Este año la Expo Construye Solar celebró su tercera versión, que permitió construir y exhibir ocho prototipos con nuevas tecnologías y formas constructivas. «Buscamos que desde la academia se generen soluciones que permitan innovar en la vivienda social», explica Mauricio Zanotti, director de la ONG La Ruta Solar.

Los prototipos construidos han tenido diversos usos, desde sedes vecinales hasta opciones de viviendas sociales en el catalogo de diseño disponible en el Ministerio de Vivienda.

El desafío, explica Zanotti, es lograr replicar las viviendas. «Necesitamos que crezcan en número, que hagamos villas de 100, 200 casas que se hayan hecho por primera vez en Construye Solar», afirma.

A mediano plazo planean que el concurso recorra Chile, ya que «es distinto generar soluciones de vivienda social para la Región Metropolitana que hacerlo para Temuco o Iquique, que tienen condiciones climáticas distintas, por lo tanto tienen que generarse estrategias de vivienda distintas también». Y para la próxima edición, en 2021, esperan tener el primer caso de éxito de replicabilidad de alguna de estas viviendas.

La apuesta sostenible de Techo

Hace 20 años un grupo de estudiantes universitarios levantaba las primeras mediaguas de «Un Techo para Chile», y hoy la ONG trabaja en diez regiones del país, habiendo realizado 93 barrios definitivos que han beneficiado a más de 7800 familias.

Sol de Polpaico es un nuevo proyecto que surge en el contexto del cambio climático y en particular de escasez hídrica, y se ubicara en la comuna de Tiltil. «Hemos podido constatar cómo la pobreza energética es parte de la vida cotidiana de estas familias, que deben racionar su gasto energético para cubrir sus necesidades», afirma Loreto Wahr, gerenta de la Inmobiliaria Social de Techo Chile.

La iniciativa se caracteriza por reducir drásticamente el gasto de energía de calefacción y refrigeración para alcanzar la temperatura de confort, lo que se pensó a través de estrategias de diseño pasivo para el control ambiental, y la incorporación de paneles solares.

Además, justamente para ser viable ante la falta de recursos hídricos disponibles, se construirá un humedal que permitirá recuperar toda el agua que consumen las viviendas para reutilizarla en riego, lo que cubrirá más de una hectárea de área verde.

La fundación se caracteriza por su vínculo con las comunidades, y Wahr destaca que «consideramos que las condiciones materiales son igual de importantes que las condiciones sociales». Por lo tanto, realizarán talleres de alfabetización ambiental, que aportarán conocimientos específicos a las familias sobre cuidado del agua, energía, residuos y el uso de sus viviendas para aprovechar mejor su rendimiento.

En línea con lo anterior, la gerenta de Inmobiliaria Social afirma que «esta es otra forma de distribuir equidad, permitiendo que los criterios de sustentabilidad, así como el estándar llegue a todos, no solo aquellos que pueden pagarla».

FUENTE: DIARIO FINANCIERO