La restricción vehicular sí se justifica

(c) Prensa UC

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Por Héctor Jorquera / Investigador de los clusters Recursos Críticos y Acceso y Movilidad.

En otoño e invierno los vehículos contribuyen con aproximadamente la mitad de las concentraciones ambientales de partículas finas (MP2.5) en Santiago. Por esto, se justifica restringir el uso de los vehículos particulares, fomentar el uso del transporte público y restringir la circulación de los vehículos más contaminantes, entre otras medidas de carácter permanente en la ciudad. Desde que se hizo obligatorio el ingreso de vehículos particulares a gasolina con convertidor catalítico y se restringió sistemáticamente a aquellos sin esa tecnología, la calidad del aire en Santiago ha mejorado claramente, lo que valida la decisión que se tomó. En los últimos años la tendencia de mejoría de la calidad del aire se ha frenado, debido en parte al rápido aumento del parque de vehículos y de la congestión; esta es una mala noticia porque en situación de congestión todos los vehículos emiten más contaminantes por km recorrido.

Los vehículos particulares sin convertidor catalítico aportan cantidades similares de óxidos de nitrógeno que aquellos con convertidor catalítico. Y esos óxidos originan partículas de MP2.5 en el aire. Aunque el aporte de los vehículos particulares sin convertidor catalítico al flujo y a la congestión en las calles sea cada vez menor, su aporte a la contaminación no disminuye necesariamente (ya que se van deteriorando). Luego, se justifica técnicamente continuar restringiendo su circulación por las calles de Santiago, ya que la única manera de mejorar la calidad del aire es reducir las emisiones de contaminantes en la ciudad.